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LA ERA DEL ENTENDIMIENTO PACÍFICO ENTRE LOS DOS BLOQUES ENFRENTADOS: KENNEDY Y JRUSCHOV (KRUSCHEV)

 

Donald Trump y Vladimir Putin son la extraña pareja del momento, pero la historia de la relación entre EEUU y Rusia está llena de extrañas parejas. Desde que el presidente Andrew Johnson[1] le compró Alaska al Zar Alejandro II[2] por siete míseros millones de dólares, los inquilinos de la Casa Blanca y del Kremlin han jugado a ayudarse, a engañarse y han estado al borde de matarse unas cuantas veces. Franklin Delano Roosevelt[3] era el niño mimado de una de las grandes familias de la aristocracia neoyorquina y Iosif Stalin el hijo de un georgiano pobre, alcohólico y maltratador. Roosevelt fue el mejor gobernante para los más débiles y Stalin aplastó con la misma crueldad a casi todos. No podían ser más distintos y sin embargo, se entendían. Su compleja alianza derrotó al nazismo y diseñó un mundo en el que la vieja Europa iba a tener poco que decir.

Roosevelt y Stalin: socios contra natura

Stalin y Roosevelt intercambiaron más de 300 cartas, se vieron dos veces en persona y todo indica que se caían bien. Cuando al presidente de EEUU le advirtieron de los planes de Stalin para dominar Europa del Este dijo, erróneamente: “tengo la intuición de que no es ese tipo de hombre”. Y cuando Roosevelt murió, Stalin no sólo lamentó el fallecimiento de “un gran hombre de Estado” sino que permitió a la prensa soviética la extrema rareza de publicar la foto de un líder capitalista en primera página.

Kennedy y Kruschev: al borde de la guerra nuclear

Nunca un inicio tan esperanzador estuvo tan cerca de acabar en desastre. Nikita Kruschev[4] había sustituido a Stalin y denunciado sus crímenes. Kennedy había reemplazado al gran presidente militar, Eisenhower, y abría una nueva era de esperanza. Todo salió mal. Su primera reunión en Viena fue un auténtico desastre. Tuvieron una bronca tremenda a cuenta de la división de Berlín y un par de meses después los soviéticos empezaron a construir el muro. Chocaron también sobre las armas nucleares y al cabo de poco más de un año estalló la crisis de los misiles en Cuba. Kennedy y Kruschev estuvieron al borde de provocar el fin del mundo aunque al final, tras unas negociaciones secretas y cesiones mutuas, la guerra fría no estalló en llamas.

Nixon y Breznev: comienza el deshielo

El de Nixon y Breznev[5] fue el caso contrario, uno en que la cosa pintaba muy mal y acabó medio bien. Los dos eran hijos del establishment de cada uno de sus países: Breznev se afilió al Partido Comunista con 17 y Nixon basó su ascenso político en ser el más anticomunista del Congreso. Pero de algún modo, conectaron.

Nixon se atrevió a ser el primer presidente de EEUU en visitar Moscú y en esa cumbre se firmaron los dos primeros tratados para limitar las armas nucleares. Breznev le devolvió el cumplido viajando a EEUU, llegando incluso a alojarse en la casa particular de los Nixon en California… En concreto en la habitación de una de las hijas del presidente. Hasta tal punto llegó el afecto que cuando Nixon estaba en su peor momento, acosado por el escándalo Watergate, Breznev le envió una carta pidiéndole que “no se rompiera por la presión”.

Reagan y Gorbachov: una de cal y una de arena

En un punto en que parecía que la guerra fría duraría para siempre, Reagan y Gorbachov se encargaron de ponerle fin. El primero era el más furibundo anticomunista que ha pasado por la Casa Blanca, pero tuvo el acierto de dejar un poco de espacio a la URSS para que cayera sola. El segundo supo que no había futuro en el modelo soviético y trató de gestionar el derribo lo mejor posible.

Reagan y Gorbachov se vieron en cinco ocasiones con resultados desiguales. Gorbachov tenía que estar más pendiente de sus reformas internas que de la esfera internacional y Reagan iba acelerando y frenando según el momento: tras verse con el líder soviético en Reykjavik anunció la puesta en marcha de su escudo antimisiles “Star Wars” y en Berlín le llamó por su nombre al decir “derribe este muro, señor Gorbachov”. Sin embargo, sólo un año después no dudó en decir en Moscú que en el deshielo entre la URSS y EEUU “el señor Gorbachov se merece la mayor parte del mérito”

Podríamos decir que en plena Guerra Fría, nos encontramos con la Coexistencia Pacífica, la cual podemos denominar como un término que fue acuñado por Nikita Jrushchov (Secretario del Partido Comunista de la URSS) para hacer referencia a las relaciones que habrían de mantener en el futuro la Unión Soviética y Estados Unidos (Este – Oeste) dentro de la Guerra Fría, y que de forma general se acepta como política soviética en el periodo 1955-1962 desde el punto de vista occidental, 1955-1984 desde el punto de vista soviético. El origen se remonta a 1955, cuando Jrushchov inició el proceso de desestalinización de la URSS y al amparo de un crecimiento económico que los soviéticos deseaban aprovechar para acercarse al nivel de vida occidental mediante el impulso de la modernización de las infraestructuras, teniendo garantías, al poseer armas atómicas, de que la Unión Soviética se encontraba segura. Por otro lado, se había logrado un armisticio en la Guerra de Corea y la paz en Indochina, y las doctrinas más conservadoras estadounidenses que amenazaban con «represalias masivas» ante una política exterior soviética agresiva no terminaron de cuajar, dado que el Presidente, Dwight Eisenhower, seguía siendo partidario de una política de contención. Tres hechos históricos marcaron los problemas fundamentales de esta política:

  1. la invasión de Hungría en 1956[6];
  2. la construcción del muro de Berlín en 1961 y
  3. la ruptura de las relaciones entre la Unión Soviética y la China bajo gobierno de Mao.

Jrushchov trató de encontrar una solución duradera al problema de la Alemania dividida y al enclave de Berlín Occidental muy dentro del territorio de Alemania Oriental (RDA) cuya capital era Berlín Oriental. En noviembre de 1958, llamando a Berlín Occidental de un «tumor maligno«, le dio a los Estados Unidos, Reino Unido y Francia seis meses para concluir un tratado de paz con los dos Estados alemanes y la Unión Soviética. Si uno no lo firmaba, Jrushchov dijo que la Unión Soviética concluiría un tratado de paz con Alemania Oriental. Esto dejaría a Alemania Oriental, que no era parte de los tratados que daban el acceso a las potencias occidentales a Berlín, con el control de las rutas de la ciudad.  Este ultimátum causó disensión entre los aliados occidentales, que se resistían a ir a la guerra sobre el tema. Sin embargo, Jrushchov, repetidamente extendió el plazo. Jrushchov trató de eliminar muchas de las armas convencionales y de defender a la Unión Soviética con misiles. Él creía que si esto no se concretaba, el enorme ejército soviético seguiría absorbiendo enormes cantidades de recursos, haciendo que sus objetivos de mejorar la vida de los soviéticos fueran difíciles de alcanzar. En 1955, Jrushchov abandonó los planes de Stalin inclinados hacia una gran marina, creyendo que los nuevos barcos serían demasiado vulnerables a los ataques convencionales o nucleares. En enero de 1960, Jrushchov tomó ventaja al mejorar las relaciones con los Estados Unidos para pedir la reducción de un tercio del tamaño de las fuerzas armadas soviéticas, alegando que las armas avanzadas compensarían las tropas perdidas.  Mientras que el reclutamiento de jóvenes soviéticos seguía en vigor, la exención del servicio militar fue cada vez más común, especialmente para los estudiantes universitarios. Los soviéticos tenían pocos ICBMs[7] operables; a pesar de ello Jrushchov se jactó públicamente de los programas de misiles soviéticos, afirmando que las armas soviéticas eran variadas y numerosas. El Primer Secretario esperaba que la percepción pública que los soviéticos estaban generando daría lugar a una presión psicológica sobre Occidente y permitirían concesiones políticas. El programa espacial soviético, al que Jrushchov apoyó firmemente, parecía confirmar sus afirmaciones cuando los soviéticos colocaron al Sputnik 1[8] en órbita, un lanzamiento del que estaban convencidos muchos occidentales, entre ellos el Vicepresidente de los Estados Unidos Richard Nixon que era un engaño. Cuando se hizo evidente que el lanzamiento era real y el Sputnik 1 estaba en órbita, los gobiernos occidentales llegaron a la conclusión de que el programa de ICBMs soviético no estaba tan avanzado como se creía. Jrushchov amplió este malentendido diciendo en una entrevista de octubre de 1957 que la URSS tenía todos los cohetes, de cualquier capacidad que necesitase. Durante años, Jrushchov haría un punto de precedencia por el importante viaje al exterior con el lanzamiento de un cohete, para el desconcierto de sus anfitriones. Estados Unidos conoció el estado primitivo del programa de misiles soviéticos por los vuelos espía sobre territorio soviético de la década de 1950, pero sólo los altos funcionarios estadounidenses supieron del engaño.

En enero de 1960, Jrushchov le dijo al Presidium que habían llegado a un acuerdo con los Estados Unidos por los ICBMs soviéticos porque posiblemente «los estadounidenses acaudalados han comenzado a temblar de miedo por primera vez en sus vidas«. La percibida «brecha de los mísiles» dio lugar a una acumulación considerable de defensa por parte de los Estados Unidos. El vicepresidente estadounidense Richard Nixon debatiendo con Nikita Jrushchov en lo que llegó a ser conocido como el debate de cocina, el 24 de julio de 1959. En 1959, durante la visita de Nixon a la Unión Soviética, Jrushchov participó en lo que más tarde fue conocido como el debate de cocina, ya que Nixon y él mantuvieron una discusión apasionada en una cocina modelo durante la Exhibición Nacional Estadounidense en Moscú, con cada uno defendiendo el sistema económico de su país. Jrushchov fue invitado a visitar los Estados Unidos y lo hizo, estando trece días. Llegó a Washington DC durante su primera visita a los Estados Unidos el 15 de septiembre de 1959. La primera visita de un primer ministro soviético a los Estados Unidos dio lugar a un extenso circo mediático. Jrushchov trajo a su esposa, Nina Petrovna y a sus hijos adultos, aunque no era habitual que los funcionarios soviéticos viajaran con sus familias. El primer ministro visitó las ciudades de Nueva York, Los Ángeles, San Francisco (visitando un supermercado), Iowa (visitando la granja de Roswell Garst), Pittsburgh y Washington, concluyendo con una reunión con el Presidente Eisenhower en Camp David[9]. Jrushchov iba a visitar Disneylandia, pero la visita fue cancelada por razones de seguridad, en gran parte debido a su propio descontento. Sin embargo, visitó a Eleanor Roosevelt[10] en su casa en Hyde Park, Nueva York. Durante su visita a Thomas J. Watson Jr en la sede de IBM, Jrushchov expresó poco interés en las computadoras, pero admiró mucho el autoservicio de cafetería y, a su regreso, introdujo el autoservicio en la Unión Soviética. La visita de Jrushchov a los Estados Unidos resultó en un acuerdo informal con el Presidente estadounidense Dwight Eisenhower en el que no habría ningún plazo límite firme sobre Berlín Occidental, pero en su lugar habría una cumbre con las cuatro potencias para intentar resolver el problema, y el primer ministro dejó los Estados Unidos con buenos sentimientos en general. Jrushchov regresó de los Estados Unidos, convencido de que había logrado una fuerte relación personal con Eisenhower (que en cambio quedó poco impresionado con el líder soviético) y de que podría lograr la distensión con los estadounidenses. Presionó para una cumbre inmediata, pero fue frustrado por el Presidente francés Charles Degaulle, que la aplazó hasta 1960, año en el que Eisenhower tenía programado realizar una visita de retorno a la Unión Soviético.

Un hecho que provocó una constante fricción en las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética fue el sobrevuelo de la URSS por aviones espías U-2 estadounidenses. El 9 de abril de 1960, Estados Unidos reanudó dichos vuelos después de un largo descanso. Los soviéticos habían protestado por los vuelos en el pasado, pero fueron ignorados por Washington. Contenido en lo que creía que era una fuerte relación personal con Eisenhower, Jrushchov quedó confundido y enfadado por la reanudación de los vuelos y concluyó que había sido ordenado por el director de la CIA, Allen Dulles[11] sin el conocimiento del Presidente de los Estados Unidos. El 1 de mayo, fue derribado un U-2; su piloto, Francis Gary Powers[12] fue capturado vivo. Creyendo que Powers había sido asesinado, Estados Unidos anunció que se había perdido una aeronave de investigación cerca de la frontera turca con la Unión Soviética. Jrushchov corría el riesgo de destruir la cumbre, que comenzaría el 16 de mayo en París, si anunciaba el derribo, pero sería débil ante los ojos de su ejército y de las fuerzas de seguridad si no hacía nada. Finalmente, el 5 de mayo, Jrushchov anunció el derribo y la captura de Powers, culpando del sobrevuelo a los «círculos imperialistas y militaristas, cuya fortaleza es el Pentagono«, y sugiriendo que el avión había sido enviado sin el conocimiento de Eisenhower. Eisenhower no podría haber pensado que existían elementos deshonestos en el Pentágono que operaban sin su conocimiento y admitió que él había ordenado los vuelos, llamándolos de «una necesidad desagradable» La confesión sorprendió a Jrushchov y el asunto del U-2 pasó de ser un posible triunfo a un desastre para él, e incluso apeló al embajador estadounidense Llewellyn Thompson Llewellyn para que le ayudara. Jrushchov se mostró indeciso sobre qué hacer en la cumbre, incluso mientras abordaba su vuelo a París. Finalmente decidió, en consulta con sus asesores en el avión y los miembros del Presidium en Moscú, exigir una disculpa de Eisenhower y una promesa de que no habría ningún vuelo más de U-2 en el espacio aéreo soviético. Tanto Eisenhower como Jrushchov no se comunicaron entre sí en los días anteriores a la cumbre, y en la cumbre, Jrushchov expuso sus exigencias y declaró que no había ningún objetivo en la cumbre, que esta debía posponerse durante seis a ocho meses, hasta después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 1960. El Presidente de los Estados Unidos no ofreció ninguna disculpa, pero dijo que los vuelos habían sido suspendidos y no se reanudarían, y renovó su propuesta de los cielos abiertos para los derechos de sobrevuelos mutuos. Esto no fue suficiente para Jrushchov, que abandonó la cumbre. Eisenhower acusó a Jrushchov «de sabotear esta reunión, en la que gran parte de las esperanzas del mundo han sido enterradas». La visita de Eisenhower a la Unión Soviética, para la cual incluso el primer ministro había construido un campo de golf para que el Presidente de los EE.UU. pudiera disfrutar de su deporte favorito fue cancelada por Jrushchov. El Premier Jrushchov hizo su segunda y última visita a los Estados Unidos en septiembre de 1960. No tenía ninguna invitación, pero él mismo se había designado como jefe de la delegación de la ONU por la URSS.

Pasó la mayor parte de su tiempo cortejando a los nuevos Estados del Tercer Mundo que recientemente se habían convertido en independientes. Los Estados Unidos lo limitaron a la isla de Manhattan, con visitas a una finca que era propiedad de la URSS en Long Island. El notorio incidente del zapato ocurrió en un debate el 12 de octubre durante una resolución soviética denunciando el colonialismo. Enfurecido por una declaración del delegado filipino Lorenzo Sumulong, que acusó a los soviéticos de emplear una doble moral por denunciar el colonialismo mientras dominaban a Europa del Este, Jrushchov exigió el derecho a responder inmediatamente y acusó a Sumulong de ser un servil lacayo de los imperialistas estadounidenses. Sumulong reanudó su discurso y acusó a los soviéticos de hipocresía. Jrushchov se quitó su zapato y comenzó a golpearlo en su escritorio, apoyado (de forma más discreta) por el Ministro de Relaciones Exteriores soviético Andrei Gromyko[13]. Este comportamiento de Jrushchov escandalizó a la delegación. Jrushchov consideraba al Vice Presidente Nixon como alguien de línea dura y quedó encantado por su derrota en las elecciones presidenciales de 1960. Consideró al vencedor, el senador de Massachusetts John F. Kennedy, como un socio mucho más presumible para la distensión, pero le sorprendieron las duras declaraciones y acciones del recién estrenado Presidente norteamericano durante los primeros días de su administración. Jrushchov logró una victoria propagandística en abril de 1961 con el primer vuelo espacial tripulado y Kennedy una derrota con el fracaso de la invasión de Bahía Cochinos. Mientras que Jrushchov había amenazado con defender a Cuba con misiles soviéticos, el primer ministro se limitó a comentarios agresivos después de los hechos. El fracaso en Cuba hizo que Kennedy determinara no hacer concesiones en la Cumbre de Viena prevista para el 3 de junio de 1961. Tanto Kennedy como Jrushchov tomaron una línea dura, exigiendo un tratado que reconociera a los dos Estados alemanes y rechazara a ceder en las cuestiones pendientes que obstruyeran un tratado de prohibición de ensayos nucleares.

Kennedy por otro lado había sido inducido a creer que el tratado de prohibición de ensayos nucleares podría concluirse en la cumbre y consideró que un acuerdo sobre Berlín tendría que esperar el alivio de las tensiones entre el Este y el Oeste. Kennedy describió las negociaciones con Jrushchov a su hermano Robert, diciendo «es como tratar con Papa. Dar todo y recibir nada» Un aplazamiento indefinido de la acción sobre Berlín Occidental era inaceptable para Jrushchov ya que por ninguna otra razón Alemania Oriental (RDA) estaba sufriendo una continua «fuga de cerebros» ya que los alemanes orientales con un alto nivel de educación estaban huyendo a Occidente a través de Berlín Occidental. Mientras que la frontera entre ambos estados alemanes había sido fortificada en otros lugares, Berlín, administrada por las cuatro potencias aliadas, se mantuvo abierta. Envalentonado por las declaraciones del ex embajador de los Estados Unidos en Moscú, Charles E. Bohlen[14] y el presidente del  Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos J. William Fulbright[15] acerca de que Alemania Oriental tenía todo el derecho a cerrar sus fronteras, algo que no fue desautorizado por la administración Kennedy, Jrushchov autorizó al líder de la RDA, Walter Ulbricht[16] a iniciar la construcción de lo que sería conocido como el Muro de Berlín, que rodeaba a Berlín Occidental. Los preparativos de la construcción se hicieron en secreto, y la frontera fue cerrada en las primeras horas del domingo, 13 de agosto de 1961, cuando la mayoría de los trabajadores de la capital de la RDA, Berlín Oriental, quienes ganaban divisas por trabajar en el oeste de Berlín, estaban en sus casas. El muro fue un desastre propagandístico y marcó el fin de los intentos de Jrushchov por concluir un tratado de paz entre las cuatro potencias y los dos Estados alemanes. Este tratado no sería firmado hasta septiembre de 1990, como preludio inmediato a la reunificación alemana. Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética y Estados Unidos evitaron una confrontación armada directa en su disputa por la supremacía ideológica y territorial. Más aun, a partir de 1953 había comenzado una nueva fase caracterizada por diversos gestos de buena voluntad que tendieron a suavizar las relaciones entre el Este y el Oeste. Como ya se ha dicho, a esta etapa se ha denominado “coexistencia pacífica”, haciendo referencia al concepto utilizado por Nikita Kruschev respecto de la nueva política internacional que pretendía implementar. Sin embargo, durante dos tensas semanas de octubre de 1962 las superpotencias se enfrentaron cara a cara y casi provocaron una guerra nuclear. A este período se ha denominado “Crisis de los misiles”. Esta crisis empezó el 14 de octubre, cuando un avión espía estadounidense detectó instalaciones balísticas soviéticas en la isla de Cuba, a sólo 145 kilómetros de Estados Unidos. Cuba había sido un país estrechamente ligado a los intereses norteamericanos desde su independencia de España en 1898. La revolución de Fidel Castro en 1959, que en un principio no se definía como comunista, pero que tenía una clara orientación nacionalista, comenzó a tomar medidas que lesionaban los intereses estadounidenses. La reacción de Washington fue inmediata: Rompió relaciones con Cuba en 1961, le impuso un bloqueo, fue excluida de la OEA (Organización de Estados Americanos) y organizó, mediante operaciones secretas de la CIA, una fallida invasión de emigrados anticastristas en Bahía de Cochinos o Playa Girón en abril de 1961.

Las Negociaciones secretas de Kennedy con Nikita Kruschev

El asesinato del presidente norteamericano John F. Kennedy, abortó unas conversaciones secretas entre Estados Unidos y Cuba, cuyo primer objetivo fue, por parte norteamericana, lograr que Fidel Castro se alejara de la influencia ejercida por la Unión Soviética. «Cuba no habría roto nunca sus relaciones con la URSS, como se nos exigía«, reveló Castro en un artículo publicado el verano pasado. Los gobiernos de Cuba y Estados Unidos preparaban entonces la agenda de la negociación. El día en que se cometió el asesinato en la ciudad estadounidense de Dallas, Castro conversaba con el periodista francés Jean Daniel[17], emisario del presidente de Estados Unidos, en una residencia oficial del balneario de Varadero, a 185 kilómetros de La Habana: «No pudimos seguir hablando, cuando alguien llegó rápido y nos trajo la noticia de lo ocurrido».

El fracaso de la invasión de Cuba por Bahía de Cochinos, en abril de 1961, y la llamada crisis de los misiles entre EE UU y la URSS, desarrollada en octubre de 1962, fueron dos de los factores que habían determinado el arranque del intento negociador. El derrocamiento de Castro no era fácil y Kennedy intentó apartarlo de los rusos aprovechando la irritación del cubano con Nikita Kruschev, el entonces máximo dirigente de la URSS, que le mantuvo al margen de las negociaciones con Washington para solucionar la crisis del 62. Estados Unidos aceptó no invadir la isla y retirar sus misiles de Turquía, a cambio del desmantelamiento de los cohetes soviéticos instalados en la mayor de las Antillas. Kennedy concibió las conversaciones como una herramienta para frenar el expansionismo soviético con la ayuda de un régimen de rumbo marxista, con muchos adeptos en América Latina, instalado a 179 kilómetros de las costas de Miami. Según fuentes diplomáticas, algún mensajero de Castro hizo llegar al entorno del General Francisco Franco su interés en la mediación del Caudillo ante Lyndon B. Johnson[18], que sustituyó al presidente asesinado, para que continuara las conversaciones iniciadas por éste. Pero ya no prosperó ninguna otra conversación posterior. A partir de documentos desclasificados entre los años 1995 y 1999, apenas conocidos algunos de ellos, y de las precisiones de fuentes oficiales cubanas, es posible reconstruir los momentos más importantes de aquel proceso negociador. Uno de ellos, el remitido por Gordon Chase, especialista del Consejo de Seguridad Nacional (de EEUU) para asuntos de América Latina, a McGeorge Bundy[19], Consejero de Seguridad Nacional del presidente Kennedy, el 11 de abril de 1963. El texto dice: «Si una suave aproximación negociadora a Castro es factible y exitosa, los beneficios podrían ser sustanciales». Chase menciona dos: la no reintroducción en Cuba de misiles soviéticos y el control de lo que se denomina como subversión cubana. «En el largo plazo«, agrega, «podríamos trabajar para desembarazarnos de Castro«. La apuesta era esta: si la opinión pública norteamericana observaba un repliegue soviético, vería a Castro más como un nacionalista que como un comunista, y eso permitiría al gobierno «trabajar con más comodidad» contra el dirigente de La Habana. A Kennedy le importaba el expansionismo soviético, más que la instauración de un régimen comunista en su patio trasero. Porque podía llegar a entenderse con sus jefes, como lo hacía con otros gobernantes comunistas de la época, como el de Yugoslavia, Josip Broz, Tito, y el de Guinea Conakry, Sekú Turé[20]. En el artículo publicado por Granma el 30 de junio pasado, Fidel Castro reconoció que había estado dispuesto a dialogar con Kennedy, sin dejar de ser «revolucionarios y radicales en nuestra lucha por el socialismo«. Ni Tito, ni Sekú Turé renunciaron a su condición de revolucionarios, pero llegaron a acuerdos con Estados Unidos. Fuentes consultadas en La Habana por este periódico afirman que EE UU exigía la completa retirada de los soviéticos de la isla, el fin del activismo cubano en América Latina -que incluía su apoyo a los movimientos revolucionarios y guerrilleros contra los gobiernos constituidos en Latinoamérica, África o Asia- y el inicio de una apertura democrática en la isla. El levantamiento del embargo sería una de las probables concesiones. Castro se manifestaba dispuesto a llegar a acuerdos sobre aspectos militares de la presencia soviética, sobre las compensaciones a los empresarios estadounidenses expropiados y sobre las acusaciones de fomentar la subversión.

«Kennedy había emergido de la crisis (de los misiles) con más autoridad«, admitió Castro. El acentuado perfil anticomunista del jefe de la Casa Blanca, imprescindible en los años de la guerra fría entre EE UU y la URSS, le permitió aprobar un primer encuentro exploratorio entre William Attwood[21], adjunto al embajador norteamericano en la ONU y ex editor de Look Magazine -que había entrevistado a Castro en 1959-, y Carlos Lechuga, embajador cubano en ese organismo. La cita se desarrolló el 23 de septiembre de 1963, con resultados esperanzadores. No obstante, el proceso había comenzado mucho antes, con un cruce de mensajes y mensajeros. El abogado James Donovan abrió el camino, en 1961, durante sus gestiones para liberar a los 1.200 prisioneros de la fallida invasión de Cochinos a cambio de 52 millones de dólares en comida y medicinas. Fuentes diplomáticas cubanas mencionan un aspecto que dice mucho sobre las dificultades del acercamiento bilateral: «Sin saberlo el propio Donovan, la CIA le hizo llegar, en enero de 1963, un traje de buzo que debía regalar a Fidel. Estaba contaminado en su interior y en el equipo de respiración para causarle una enfermedad crónica de la piel y una tuberculosis. No podíamos confiar ni un tantito».

La persona que participó después en la mediación fue Lisa Howard, periodista de la cadena American Broadcasting Company (ABC), que había entrevistado a Castro en La Habana el 22 de abril de 1963. También se reunieron con ella Raúl Castro, Ernesto Che Guevara, Vilma Espín, esposa de Raúl Castro, considerados del sector duro, y Raúl Roa, entonces ministro de Exteriores, y el cirujano René Vallejo, secretario y confidente de Fidel Castro. «Vallejo, que hablaba muy bien inglés, fue la persona encargada por Fidel para abordar el tema de las conversaciones y transmitir las instrucciones pertinentes al embajador de Cuba en la ONU, Carlos Lechuga«, según reconocen fuentes oficiosas cubanas al tanto de aquellas negociaciones. Fidel Castro comentó a Lisa Howard que estaba dispuesto a conversar sobre un acercamiento con EEUU. «Posiblemente porque es consciente de que Cuba atraviesa un caos económico desde el bloqueo de octubre«, anotó la periodista. Richard Helms, subdirector de la CIA, escribió en aquellas fechas que «Fidel Castro controla totalmente Cuba y ninguna decisión de importancia se toma sin su consentimiento. Ni Guevara, ni Raúl Castro serían capaces de gobernar Cuba si es asesinado«. El mandatario cubano invitó a Cuba a William Attwood pero Kennedy no aprobó el viaje temiendo que pudiera filtrase a la prensa. Prefería una reunión en Nueva York o incluso en México, con un formato que no implicara a la Casa Blanca. El tráfico de llamadas telefónicas entre Lisa Howard y Vallejo, que declinó viajar a Nueva York, fue intenso por aquellas fechas. El 23 de septiembre, la periodista organizó un cóctel en su casa, al que invitó «a los amigos que habían estado en Cuba«, y allí se encontraron Attwood y Lechuga. Hablaron de cómo llegar a un acuerdo sin que ninguna de las partes «perdiera la cara«. Ernesto Che Guevara rechazaba las concesiones a EE UU, según quienes le escucharon, pero Fidel Castro garantizó que el argentino no estaría presente en las conversaciones. El último memorando se redactó el 19 de noviembre de 1962, tres días antes de que Kennedy fuera asesinado. Las conversaciones habían avanzado lo suficiente como para pensar en la redacción de una agenda con los asuntos a negociar. Gordon Chase, el especialista del Consejo de Seguridad Nacional para asuntos de América Latina, dijo a McGeorge Bundy, Consejero de Seguridad Nacional del presidente Kennedy: «La pelota está ahora en el tejado de Castro. Tan pronto como Lechuga llame a Bill [Attwood] para concertar una cita y discutir la agenda, Bill se pondrá en contacto con nosotros». Castro, por su parte, aceptaba una posterior reunión de alto nivel entre los dos países. La política de Kennedy favorable al acomodamiento con el vecino comunista pudo ser una de las causas de su asesinato, según Carlos Lechuga. El mismo día 19, mensajeros norteamericanos pidieron a Fidel Castro que escuchara el discurso pronunciado por Kennedy ante la Sociedad Interamericana de Prensa[22], en Miami. En aquel discurso, el jefe de la Casa Blanca se declaraba partidario de explorar las potencialidades de una normalización con Castro y denunciaba que Cuba era arma de subversión de «poderes externos» (en referencia a la URSS). No hubo tiempo para el eventual del regreso del comandante a posiciones moderadas: a las 12.30 minutos del 22 de noviembre de 1963, John Fitzgerald Kennedy caía asesinado en la Plaza Dealey de Dallas con la cabeza destrozada a balazos.

 

[1] Andrew Johnson (Raleigh, 29 de diciembre de 1808 – Elizabethton, 31 de julio de 1875) fue el decimoséptimo presidente de los Estados Unidos, ocupando el cargo desde 1865 hasta 1869 dado el asesinato de Abraham Lincoln, de quien había sido vicepresidente.

[2] Alejandro II de Rusia, fue zar del Imperio ruso desde el 3 de marzo de 1855 hasta su asesinato en 1881. También fue gran duque de Finlandia y rey de Polonia hasta 1867. Era hijo de Nicolás I de Rusia y de Carlota de Prusia (Alejandra Fiódorovna), hija de Federico Guillermo III de Prusia y de Luisa de Mecklemburgo-Strelitz. Durante su juventud dio pocas muestras de su valía final, hasta el momento de su advenimiento en 1855, pocos imaginaron que sería conocido como un líder capaz de poner en práctica las más difíciles reformas emprendidas en Rusia desde el reinado de Pedro el Grande. Durante los treinta y seis años en los que fue heredero, el ambiente de San Petersburgo era desfavorable para el desarrollo de cualquier innovación política o intelectual. Todos los principios de libertad de pensamiento y de iniciativa privada eran, en la medida de lo posible, reprimidos enérgicamente. La censura personal y oficial era moneda corriente; las críticas a las autoridades eran consideradas como un delito grave. Esto también fue considerado como una de las razones que llevaron a su asesinato. Bajo la visión del poeta liberal Vasili Zhukovski, Alejandro II recibió la educación que se les daba a los jóvenes rusos de buena familia en ese momento: un gran número de temas en nociones, y la introducción a los principales idiomas europeos de la época. Tuvo poco interés personal en los asuntos militares, para decepción de su padre, que era un apasionado del ejército. Alejandro II dio pruebas de una disposición débil, considerada fuera de lugar en alguien destinado a convertirse en un autócrata militar.

[3] Franklin Delano Roosevelt, (Hyde Park, Nueva York; 30 de enero de 1882-Warm Springs, Georgia; 12 de abril de 1945) fue un político y abogado estadounidense que alcanzó a ejercer como el trigésimo segundo presidente de los Estados Unidos desde 1933 hasta su muerte en 1945 y ha sido el único en ganar cuatro elecciones presidenciales en esa nación: la primera en 1932, la segunda en 1936, la tercera en 1940 y la cuarta en 1944​ Fue uno de los grandes artífices de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial

[4] Nikita Serguéievich Jrushchov, fue el dirigente de la Unión Soviética durante una parte de la Guerra Fría. Desempeñó las funciones de primer secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética, entre 1953 y 1964, y de presidente del Consejo de Ministros, entre 1956 y 1962. Jrushchov fue responsable de la desestalinización parcial de la Unión Soviética, para respaldar el progreso del programa espacial soviético y varias reformas relativamente liberales en materia de política interna. Sus compañeros de partido lo retiraron del poder en 1964, al reemplazarlo Leonid Brézhnev como primer secretario y Alekséi Kosygin como presidente del Consejo de Ministros.

[5] Leonid Ilich Brézhnev; fue el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, que presidió el país desde 1964 hasta su muerte en 1982. Su mandato de dieciocho años como secretario general fue uno de los más largos, solo superado por el de Iósif Stalin

[6] La Revolución húngara de 1956 fue un movimiento revolucionario espontáneo de alcance nacional contra el gobierno de la República Popular de Hungría y sus políticas impuestas desde la Unión Soviética, que duró desde el 23 de octubre hasta el 10 de noviembre de 1956.

[7] Un misil balístico intercontinental o ICBM (Inter-Continental Ballistic Missile, por sus siglas en inglés) es un misil de largo alcance, más de 5500 kilómetros,​ que usa una trayectoria balística que implica un importante ascenso y descenso, incluyendo trayectorias suborbitales y parcialmente orbitales, desarrollándose a lo largo de la carrera espacial. Un ICBM se diferencia de otros misiles balísticos como los IRBM (Intermediate Range Ballistic Missile, «misil balístico de medio alcance») o los SRBM (Short Range Ballistic Missile, misil balístico de corto alcance) principalmente en el alcance. El alcance máximo de un ICBM está delimitado por los pactos de control de armas que prohíben vuelos orbitales o parcialmente orbitales. A la fecha noviembre de 2019, solo 8 países tienen sistemas de misiles balísticos intercontinentales: Estados Unidos, Rusia, China, Corea del Norte, Reino Unido, Francia, Pakistán e India. En general, cualquier país capaz de colocar un ingenio en el espacio podría desarrollar un ICBM en un breve periodo

[8] El Sputnik 1, que fue lanzado el 4 de octubre de 1957 por la Unión Soviética, fue el primer satélite artificial de la historia.​ El Sputnik 1 fue el primero de varios satélites lanzados por la Unión Soviética en su programa Sputnik, la mayoría de ellos con éxito. Le siguió el Sputnik 2, como el segundo satélite en órbita y también el primero en llevar a un animal a bordo, una perra llamada Laika. El primer fracaso lo sufrió el Sputnik 3

[9] Naval Support Facility Thurmont, comúnmente conocido como Camp David, es un campo de 125 acres (0.5 km²) destinado a ser una de las residencias del Presidente de los Estados Unidos. Camp David es parte del Catoctin Mountain Park, un área recreativa situada en el condado de Frederick (Maryland), a las afueras de Washington DC. Fue construido en 1942 por el Presidente Franklin Delano Roosevelt con el nombre de Shangri-La, y bajo su sucesor, Harry Truman, se convirtió en residencia oficial. En 1953 Dwight David Eisenhower la renombró como Camp David, en recuerdo de su nieto.

[10] Anna Eleanor Roosevelt, Nueva York, 11 de octubre de 1884-, 7 de noviembre de 1962) fue una escritora, activista y política estadounidense. Fue la primera dama de los Estados Unidos desde el 4 de marzo de 1933 hasta el 12 de abril de 1945, durante los cuatro períodos presidenciales de su esposo Franklin D. Roosevelt. Se desempeñó como delegada de los Estados Unidos en la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1945 a 1952.​ Harry S. Truman posteriormente la llamó la «Primera Dama del Mundo» por sus avances en materia de derechos humanos

[11] Allen Welsh Dulles (7 de abril de 1893 en Watertown (Arizona) 29 de enero de 1969) fue el primer director civil de la CIA. Fue también miembro de la comisión Warren. En el tiempo que no realizó trabajos para la administración estadounidense, Dulles ejerció como abogado, siendo directivo del bufete Sullivan & Cromwell y fue miembro del consejo de administración y accionista de la compañía Schroders Inc, compañía financiera multimillonaria británica. Dulles fue una de las personas más influyentes y poderosas dentro del gobierno de los Estados Unidos, pasó de ser un hombre con contactos y conexiones políticas, además miembro de alto rango dentro de las entidades y los proyectos iniciales de crear un sistema de inteligencia, a ser un poderoso líder dentro de estas organizaciones, acabando finalmente dirigiendo la CIA, siendo el primer civil en la historia en ejercer dicho cargo y permaneciendo en él por más de ocho años.

[12] Francis Gary Powers (17 de agosto de 1929 – 1 de agosto de 1977) fue un piloto estadounidense derribado por la Unión Soviética mientras realizaba un vuelo espía sobre ese país en 1960. Fue capturado y condenado a diez años de prisión. A los dos años fue liberado en un canje de espías con los Estados Unidos.

[13] Andréi Andréyevich Gromyko (Gómel, 18 de julio de 1909 – Moscú, 2 de julio de 1989) fue un economista, diplomático, político y canciller soviético. Desempeñó los más altos cargos de su país, Ministro de Asuntos Exteriores durante más de veinticinco años, y Presidente del Presidium del Soviet Supremo de la URSS en las postrimerías del gobierno comunista.

[14] Charles Eustis «Chip» Bohlen (August 30, 1904 – January 1, 1974) was a US diplomat from 1929 to 1969 and an expert on the Soviet Union. He served in Moscow before, during, and after World War II, succeeding George F. Kennan as US Ambassador to the Soviet Union (1953–1957). He then became ambassador to the Philippines (1957–1959) and to France (1962–1968). He was an exemplar of the nonpartisan foreign policy advisers who came to be known colloquially as «The Wise Men.»

[15] James William Fulbright (9 de abril de 1905 – 9 de febrero de 1995) fue un renombrado senador de los EE. UU., representante de Arkansas. Fulbright fue un demócrata sureño y un firme multilateralista. Apoyó la segregación racial y la creación de las Naciones Unidas y se opuso al Comité de Actividades Antiestadounidenses. También se le recuerda por sus esfuerzos para establecer un programa de intercambio internacional, que más adelante llevó su nombre, las Becas Fulbright (Fulbright Program). Además Fulbright criticó a la comunidad pro-Israel en los EE. UU. y por esto fue tildado en 1974 de “consistentemente inamistoso a Israel y a quienes nos apoyan en este país” por la Liga Anti-difamación (Anti-Defamation League), la principal organización de defensa judía.

[16] Walter Ernst Paul Ulbricht (Leipzig, 30 de junio de 1893 – Groß Dölln, distrito de Nuevo Brandeburgo, 1 de agosto de 1973) fue un político alemán, destacado líder comunista durante la República de Weimar. En 1933 huyó del país tras la toma del poder por los nazis, refugiándose en la URSS junto a otros comunistas alemanes y pasando a trabajar para el aparato de la Internacional Comunista en Moscú. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial volvió a Alemania y empezó una importante actividad política en la Zona de ocupación soviética, lo que luego sería la República Democrática Alemana. Entre 1950 y 1971 llegó a ser el principal dirigente del Partido Socialista Unificado de Alemania (Sozialistische Einheitspartei Deutschlands, o SED). A partir de 1960 también se convirtió en el Jefe de Estado de la República Democrática Alemana (RDA) hasta su muerte en 1973. Durante su periodo de poder en la RDA enunció la conocida como Doctrina Ulbricht, por la cual establecía que las relaciones diplomáticas normales entre la Alemania Oriental y la Alemania Occidental solo se darían si ambos Estados reconocían la soberanía mutua.

[17] Jean Daniel Bensaïd (Blida, Argelia, 21 de julio de 1920 – 19 de febrero de 2020)​  fue un escritor y periodista francés. Fundador de Le Nouvel Observateur y ganador del premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2004.

[18] Lyndon Baines Johnson (Stonewall, Texas, 27 de agosto de 1908-ibídem, 22 de enero de 1973), conocido por sus iniciales, LBJ, fue vicepresidente de los Estados Unidos y luego el trigésimo sexto Presidente de los Estados Unidos, que asumió el cargo tras el asesinato de su predecesor John F. Kennedy en 1963 y que ocupó hasta 1969, luego de ser elegido en 1964. Se destacó por su lucha contra el racismo y la segregación racial, consiguiendo la sanción de la Ley de Derechos Civiles y la Ley del Voto, enfrentando una fuerte oposición interna en su propio partido, el Partido Demócrata. También logró aprobar la Ley de Ingresos y la Ley de Oportunidad Económica, con el fin de eliminar la pobreza en la población afroamericana. Aprobó el seguro de salud para los ancianos (Medicare) y para los pobres (Medicaid), y la construcción estatal de viviendas a bajo costo. Aumentó la presencia militar de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam.

[19] McGeorge Bundy (n. 30 de marzo de 1919 – m. 16 de septiembre de 1996) fue Consejero de Seguridad Nacional de los Presidentes John F. Kennedy y Lyndon Johnson (1961-1966).

[20] Ahmed Sékou Touré (9 de enero de 1922 – 26 de marzo de 1984) fue un líder político de Guinea y uno de los principales impulsores de la independencia de su país, antigua colonia de Francia. Fue presidente del país desde su independencia en 1958 hasta su muerte

[21] William Hollingsworth Attwood (July 14, 1919 – April 15, 1989) was an American journalist, author, editor and diplomat.

[22] La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), es una asociación de propietarios, editores y directores de diarios, periódicos y agencias informativas de América. Los integrantes de la SIP representan más de 1300 periódicos y revistas. Fue creada en 1943 en La Habana, como resultado de la Comisión Permanente del II Congreso Panamericano de Periodistas en la Ciudad de México en 1942. Promueve una amplia gama de galardones y todos los años otorga el «Premio SIP a la Libertad de Prensa».

 

David Odalric de Caixal i Mata: Historiador Militar, experto en Geoestrategia Internacional y Terrorismo Yihadista. Director del Área de Seguridad y Defensa de INISEG (Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Nacional). Director del Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista (OCATRY). Asesor en Seguridad y Defensa en HERTA SECURITY. Director de OSI INTELLIGENCE (Occidental Studies Institute-USA) Membership research projects in support of Veterans of the Armed Forces of the United Kindom. Membership in support of the AUSA (Association of the United States Army) Miembro asesor de la Sección de Derecho Militar y Seguridad del ICAM (Ilustre Colegio de Abogados de Madrid). Membership in support of the Friends of the Israel Defense Forces. Miembro del Consejo Asesor del LIKUD-SERBIA (Israel)