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LA GUERRA DEL PACÍFICO (1937-1945)

La Guerra del Pacífico tuvo lugar en el Océano Pacífico, sus islas y en Asia Oriental, entre 1937 y 1945. En la actualidad, muchos japoneses usan el término “Guerra del Pacífico” mientras que otros emplean “Gran Guerra de Asia Oriental”. En 1937, Japón reinició su expansión por China, iniciándose la Segunda Guerra Sino-japonesa. Después de librar dos batallas con la Unión Soviética, con resultados adversos, Japón ocupó la Indochina, colonia francesa, buscando finalizar la larga contienda en China. El Reino Unido, los Estados Unidos y otras naciones con intereses en la región respondieron imponiendo un embargo económico que amenazaba con asfixiar al pequeño país. Después de fallidas negociaciones, Japón atacó simultáneamente, sin previa declaración de guerra, a territorios controlados por los Estados Unidos, el Reino Unido, Tailandia y Holanda en diciembre de 1941. El ataque japonés no logró acabar con la Armada estadounidense en el Pacífico, aunque la debilitó. El Japón logró conquistar las Filipinas, Malasia, Birmania, las Indias Orientales Holandesas, Hong Kong y emprendió una ofensiva en el Océano Índico en 1942. El avance japonés se detuvo ese mismo año, luego de las derrotas en la batalla del Mar del Coral y la batalla de Midway, esta última con resultados desastrosos para el Japón. En los siguientes años, Japón continuó lanzando ofensivas en China, sin obtener la rendición del gobierno de Chiang Kai-shek. Los británicos probaron al mismo tiempo ser incapaces de recuperar Birmania, pero lograron detener un ataque de japoneses e hindúes nacionalistas contra la India Británica. El avance estadounidense por el Pacífico logró forzar una gran batalla naval conocida como la batalla del Mar de las Filipinas[1], donde la Armada nipona sufrió pérdidas irreparables, que fueron explotadas en la batalla del Golfo de Leyte[2]. Desde entonces la superioridad naval estadounidense en el Pacífico fue indiscutible. Para 1945, los aliados habían recuperado Birmania, Nueva Guinea, Borneo, las Filipinas, las Islas Aleutianas y ocupado territorio japonés, Iwo Jima, y ambos bandos se preparaban para prestar batalla en las grandes islas niponas. El lanzamiento de las bombas atómicas en agosto de 1945 coincidió con la invasión soviética de Manchuria, controlada por Japón desde 1933. Japón se rindió el 15 de agosto de 1945, renunciando a todas sus colonias. La Guerra del Pacífico significó la caída del Imperio Japonés, convirtió a Estados Unidos en la primera potencia del Pacífico, inició el declive anglo-francés en el sudeste de Asia, y debilitó el gobierno nacionalista en China, que fue reemplazado luego por el gobierno comunista de Mao Zedong. La Unión Soviética conservó el control de sus territorios en el Lejano Oriente y luego participó en la división de Corea

Los combatientes fueron Japón por un lado, y las potencias Aliadas de la Segunda Guerra Mundial, incluyendo a China, los Estados Unidos, el Reino Unido (y su India colonial), México, Australia, Filipinas, Holanda y Nueva Zelanda por el otro. La Unión Soviética rechazó un temprano ataque japonés en 1939, y permaneció neutral hasta el primer bombardeo atómico sobre Hiroshima. Tailandia fue convencida tras el inicial ataque japonés a unirse a su bando. La Alemania Nazi y la Italia fascista también eran aliados de Japón, y unidades testimoniales de sus Armadas operaron en el Pacífico entre 1940 y 1945.

Causas de la guerra

Japón vivió un proceso de modernización acelerado a partir de la Era Meiji que le llevó de ser un país feudal de economía agraria bajo el Shogunato Tokugawa, a convertirse en la mayor potencia industrial de Extremo Oriente, en apenas 60 años. Este ritmo brutal creó un desfase entre el nivel tecnológico del país y sus costumbres, plasmado perfectamente en su sistema político; a pesar de ser nominalmente una democracia parlamentaria, el Ejército y la Marina eran dirigidos por los ministros de Guerra y Marina (que debían ser generales o almirantes retirados o en activo), los cuales no estaban sujetos a la autoridad del Primer Ministro, sino directamente a la del Emperador. Los militares, por tanto, constituían un poder fáctico al margen del control de los políticos civiles, que solo contaban con la asignación de presupuestos como medida de presión, e intervenían activamente en la vida política del país. De las 29 personas que recibieron el cargo de Primer Ministro durante el periodo 1885-1945, 15 eran almirantes o generales retirados o en activo (durante el periodo 1932-1945 fueron 8 de 11). Esta anómala situación, combinada con el paso de un ejército permanente a otro reclutado (lo que obligaba a dar instrucción militar a todos los jóvenes del país), favoreció la progresiva militarización de la sociedad japonesa; el ejército y la marina, escasamente controlados por el poder civil, definían sus propios objetivos y se peleaban por los recursos presupuestarios disponibles, pero ambos coincidían en su desprecio a la clase política. Se formaron grupos de opinión enfrentados dentro de las fuerzas armadas (el revolucionario Kōdōha y el llamado Tōseiha, respaldado el segundo por el emperador) que llevaban una “política paralela” a la del gobierno. Japón, un conjunto de islas con gran cantidad de población pero falta de recursos naturales, entró en el siglo XX con el firme propósito de imitar el sistema económico de las potencias occidentales, incluyendo el colonialismo, como forma de mantener su propio desarrollo, y volvió sus ojos hacia el continente asiático. En 1894 Japón, que ya hacía tiempo que se disputaba la península de Corea con el Imperio Chino, inició la Primera Guerra Sino-japonesa con un ataque por sorpresa sin previa declaración de guerra. Para sorpresa de todos, el pequeño Imperio de Japón aplastó a las fuerzas del mastodóntico Imperio Chino, forzando un tratado de paz que le supuso la cesión de Taiwán, de las Islas Pescadores y de Liao-dong. La Rusia Imperial intentó limitar el dominio local de la emergente potencia: subvencionó el pago de las deudas de guerra chinas con Japón y, apoyada por Alemania y Francia, humilló a Tokio e impuso la restitución de Liao-dong a China.

Rusia y Japón se vieron desde ese momento implicadas en la lucha por la influencia en la parte noroeste de China. Rusia obtuvo la concesión para la construcción del ferrocarril Transmanchuriano, y aumentó su presencia militar en el sector con la creación de una base naval en Port Arthur[3], en la parte sur de la península de Liao-dong. La política rusa se encaminaba a desarrollar su influencia sobre toda Manchuria y Corea. Japón se inquietó e intentó en un principio negociar una repartición de áreas de influencia en Manchuria, aunque sin éxito. De modo que en 1904 la Marina Imperial Japonesa atacó y destruyó (de nuevo sin previa declaración de guerra) la flota rusa estacionada en Port Arthur. Japón estaba bien preparado, dominaba los mares de la zona en conflicto y sus bases estaban cerca de la zona. Por el contrario, Rusia estaba minada por tensiones internas, dirigida en el este por un mando incompetente e incapaz de asegurar un enlace eficaz con el oeste, ya que el Transiberiano era su única vía terrestre, por lo que no pudo plantar cara. La Guerra Ruso-japonesa[4] terminó en 1905 con un armisticio que humilló a Rusia y dejó Liao-dong en manos de Japón, junto con la mitad meridional de la isla Sajalín y la preeminencia absoluta sobre Corea. En 1914, Japón declaró la guerra a Alemania, consiguiendo al final de la Primera Guerra Mundial las posesiones alemanas del Océano Pacífico septentrional. En la década de los 30 la posición política de los militares en Japón era cada vez más dominante. El poder político estaba controlado por los grupos de presión dentro del Ejército y la Armada, hasta el punto de que ocurrieron varios golpes de estado y atentados por parte de cadetes y oficiales jóvenes del Ejército y la Marina contra ministros y altos cargos que estorbaban los intereses de las camarillas militares. Estas acciones llegaron a costar la vida incluso de un Primer Ministro en 1932, lo que supuso el final a todos los efectos de cualquier intento de controlar al ejército desde el gobierno: la clase política era consciente de que simplemente emitir en público una opinión desfavorable hacia las fuerzas armadas significaba arriesgarse a morir a manos de un ultranacionalista en un arranque de patriotismo. En 1931, usando como casus belli unos supuestos incidentes transfronterizos, Japón invadió Manchuria, que convirtió en 1932 en Manchukuo, estado independiente bajo protectorado japonés, junto con Jehol. Las críticas internacionales por esta acción llevaron a Japón a retirarse de la Sociedad de Naciones al año siguiente.

La expansión Japonesa

Esta tensión creciente se convertiría en una guerra abierta el 7 de julio de 1937, cuando tropas japonesas estacionadas en Manchuria se enfrentaron al ejército de la República de China en las cercanías del Puente de Marco Polo, unos veinte kilómetros al oeste de Pekín. Esta batalla comenzó porque las tropas japonesas creían erróneamente que uno de sus hombres había sido hecho prisionero por los chinos. Japón exigió disculpas formales a China, lo cual fue rechazado por el hombre fuerte de China en aquellos momentos, Chiang Kai-shek, que ordenó al ejército luchar contra los japoneses en el norte y el 14 de agosto mandó a la fuerza aérea del ejército chino a bombardear los barcos de la marina japonesa anclados frente a las costas de Shanghái. La violenta reacción china provocó la movilización del ejército japonés que en poco tiempo había logrado hacerse con el control de la región de Pekín y Tianjin en el norte y atacaron la bahía de Hangzhou en el sur. La guerra abierta con Japón puso fin a los intentos de Chiang Kai-shek de unificar el país. Ante el avance japonés, el gobierno del Kuomintang se vio obligado a abandonar la capital Nanjing, replegándose hacia el interior, primero a la ciudad de Wuhan y, después, a la ciudad interior de Chongquing, un lugar remoto desde el cual parecía difícil llevar a cabo una contraofensiva. El ejército japonés ocupó la mayor parte de la franja costera oriental de China, controlando los principales centros de producción económica. Al régimen títere de Manchukuo se sumaron otros tres regímenes títeres, uno en Mongolia Interior, que los japoneses querían separar de China como habían hecho con Taiwán y Manchuria, y otros dos regímenes títeres en Pekín y Nanjing. En esta última ciudad las tropas japonesas entraron el 13 de diciembre de 1937 desencadenando una campaña de extraordinaria violencia contra la población civil, la llamada masacre de Nanjing[5], en la que murieron miles de personas (las estimaciones varían desde unas 20.000 a 200.000 víctimas, según las fuentes). La invasión japonesa supuso también el final de la persecución a la que el gobierno del KMT había sometido al Partido Comunista de China. El estado de crisis nacional forzó la colaboración entre el KMT y el Partido Comunista. Aunque Chiang Kai-shek era al principio reacio a esta colaboración con el Partido Comunista, tuvo que aceptarla a raíz del incidente de Xi’an, cuando el mariscal Zhang Xueliang, militar favorable a una alianza entre el KMT y el Partido Comunista que controlaba la región de Shaanxi, detuvo a Chiang Kai-shek en Xi’an, manteniéndolo prisionero hasta que aceptó el establecimiento de un frente común entre el KMT y los comunistas para defenderse frente a la agresión japonesa. La invasión japonesa permitió así al Partido Comunista reagruparse en su base norteña de Yan’an, ciudad desde la cual controlaban una parte de Shaanxi y de Mongolia Interior, así como la totalidad de Gansu y Ningxia. Muchos intelectuales afines al Partido Comunista, como la escritora Ding Ling, se unieron a los comunistas en Yan’an, mientras el régimen debilitado de Chiang Kai-shek mantenía un control tenue sobre el sur de China desde la capital provisional de Chonqqing. Los Estados Unidos y el Reino Unido reaccionaron ante las acciones militares de Japón en China imponiendo un embargo de metal en bruto seguido por uno de petróleo, una congelación de bienes y el cierre del Canal de Panamá para naves japonesas. Las negociaciones diplomáticas alcanzaron su punto culminante con la Nota de Hull el 26 de noviembre de 1941, el cual fue descrito por el primer ministro Hideki Tōjō como un ultimátum. El embargo petrolero era especialmente peligroso para Japón, pues carecía de recursos petroleros propios. Los líderes japoneses decidieron que sólo les quedaban tres opciones: ceder ante las demandas de los Estados Unidos y el Reino Unido y retirarse de China, esperar que la escasez de petróleo debilitara a sus fuerzas, o aumentar las dimensiones del conflicto e intentar adquirir las fuentes de petróleo del Sudeste asiático. Finalmente se decidieron por esta última opción. Los japoneses estaban tremendamente impresionados con la Batalla de Tarento del Almirante Andrew Browne Cunningham, donde unos cuantos biplanos Swordfish ingleses lanzaron una ofensiva desde un portaaviones mucho más cercano a los objetivos que la base principal británica en Alejandría, inhabilitando a la mitad de la flota italiana y forzando su retirada a Nápoles. Yamamoto envió una delegación naval a Italia, que concluyó que una versión más grande y mejor soportada que la brillante maniobra de Cunningham podría forzar a la flota estadounidense a retirarse hasta California, dando tiempo para alcanzar la “Gran Esfera de Co-Prosperidad del Sudeste Asiático” — lo que implicaría tomar el control de las reservas petroleras de las Indias Orientales Holandesas, que permitiría incrementar la capacidad defensiva. Más importante aún, la delegación regresó a Japón con el secreto de los torpedos de poca profundidad que los ingenieros de Cunningham habían ideado. En el verano de 1941, Japón creó y probó en secreto torpedos que podían ser lanzados desde las aguas poco profundas de Pearl Harbor. Los esfuerzos dieron como resultado el torpedo Tipo 95, que causó la mayoría de los daños a las naves estadounidenses. Los técnicos de armas japoneses también produjeron bombas especiales de penetración de blindaje, al incorporar aletas en proyectiles navales de 14 y 15 pulgadas. Lanzadas desde 10.000 pies (~ 3000 m), serían capaces de penetrar las cubiertas blindadas de los destructores y cruceros estadounidenses amarrados en Pearl Harbor.

El ataque a Pearl Harbor

Durante el año 1941 las relaciones diplomáticas entre Japón y Estados Unidos eran tensas, ya que el presidente Franklin Delano Roosevelt había bloqueado los suministros petrolíferos a Japón y había congelado todos los créditos japoneses en los Estados Unidos. En ese momento, Alemania estaba luchando contra Rusia y Hitler propuso que Japón atacase Siberia y acorralar así a los rusos. Pero los japoneses desconfiaban de su aliado alemán, y Japón quería atacar Estados Unidos para asegurarse una mejor posición ante la creciente hegemonía alemana. En la mañana del ataque, la estación de radar “Opana Point” del Ejército estadounidense detectó a la fuerza japonesa, pero la alerta fue confundida con la prevista llegada de aviones estadounidenses B-17[6] y fue descartada. Algunos navíos comerciales pudieron haber informado de tráfico “inusual” de radio. Numerosos aviones estadounidenses fueron derribados a medida que el ataque se aproximaba; al menos uno de ellos transmitió por radio una alerta algo incoherente. Otras alertas estaban aún siendo procesadas o en espera de confirmación cuando comenzó el ataque. El ataque a Pearl Harbor empezó a las 7:53 del 7 de diciembre, hora de Hawai, es decir, a las 3:23 del 8 de diciembre, hora de Japón. Los aviones japoneses atacaron en dos oleadas; un total de 353 aviones llegaron a Oahu. La primera oleada era conducida por Mitsuo Fuchida. Los vulnerables aviones torpederos encabezaron la primera oleada de 183 máquinas, aprovechando los primeros momentos de sorpresa para atacar lo que se esperaba fueran portaaviones y acorazados, mientras que los bombarderos atacaban en picado las bases aéreas estadounidenses en Oahu, comenzando por Hickam Field, la más grande, y Wheeler Air Field, la principal base de aviones de caza. Los 170 aviones de la segunda oleada atacaron Bellows Field y Ford Island, una base aeronaval y de infantería de marina en el centro de Pearl Harbor. La única oposición provino de aviones P-36 Hawk[7] y P-40 Warhawk[8] que realizaron 25 salidas y del fuego de la artillería antiaérea naval. Noventa minutos después de iniciarse, el ataque había concluido. Habían perdido la vida 2.403 estadounidenses, entre ellos 68 civiles, muchos de ellos alcanzados por proyectiles antiaéreos que cayeron sobre Honolulú, y otros 1.178 habían sido heridos. Dieciocho navíos habían sido hundidos, incluyendo cinco acorazados. La mayoría de los 188 aviones norteamericanos que fueron destruidos y de los 155 que fueron dañados, recibieron los impactos en tierra. Los ataques a los barracones mataron a más pilotos. El fuego amigo derribó varios aviones. Entre los japoneses 55 pilotos y nueve tripulantes de submarino sucumbieron durante el ataque. De los 441 aviones de Japón (350 de los cuales tomaron parte en el ataque) se perdieron 29 durante la batalla (nueve en la primera oleada y veinte en la segunda) y otros 74 fueron dañados por fuego antiaéreo desde tierra. Más de veinte de los aviones que aterrizaron a salvo en los portaaviones eran irreparables. Al día siguiente, el Congreso de los Estados Unidos declaró la guerra a Japón, siendo el único voto en contra el de Jeannette Rankin. Los Estados Unidos estaban iracundos por el ataque y porque no habían recibido una notificación de ruptura de relaciones previa, considerando ambas acciones como traicioneras. Roosevelt firmó la declaración de guerra el mismo día, refiriéndose al anterior como “una fecha que vivirá en la infamia” al dirigirse a la sesión conjunta del congreso. Continuando la intensificación de la movilización militar, el gobierno de los EE.UU. comenzó a adoptar una economía de guerra. El ataque japonés fue un gran error estratégico para el Eje porque introducía un nuevo país a los Aliados. Además, los japoneses tuvieron que librar una guerra contra una coalición de naciones encabezada por los Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Inglaterra, India y China. Las fuerzas navales entre los dos bandos eran de potencia similar.

 

Fuerzas navales

Japón Aliados
10 portaaviones 3 portaaviones
10 acorazados 11 acorazados
18 cruceros ligeros 22 cruceros ligeros
18 cruceros pesados 14 cruceros pesados
113 destructores 100 destructores
63 submarinos 69 submarinos

 

La invasión a Tailandia

El 8 de diciembre de 1941, pocas horas después del ataque a Pearl Harbor, Japón exigió el derecho de trasladar tropas a través de Tailandia a la frontera malaya. Los japoneses desembarcaron en Bangkok y varios lugares a lo largo de la costa este de Tailandia meridional, donde se enfrentaron al ejército tailandés por seis a ocho horas antes que el ejército tailandés determinara que hubiera sido imposible defender el reino. Poco más tarde se concedió a Japón libre tránsito y el 21 de diciembre de 1941, Tailandia y Japón firmaron una alianza con un protocolo secreto en el cual Tokio acordaba ayudar a Tailandia a recuperar territorios perdidos a las potencias coloniales, Gran Bretaña y Francia, y Tailandia acordaba dar asistencia a Japón en su guerra contra los aliados.

El reagrupamiento aliado

Después de invadir Tailandia, los japoneses continúan expandiéndose. Conquistaron muchas islas del Pacífico e invadieron Malasia en ese entonces colonia británica. El 15 de febrero de 1942 los japoneses ocuparon la gran base naval de Singapur, la base estaba muy bien preparada para un bombardeo naval, pero los japoneses realizaron un bombardeo terrestre. Esta conquista dejó a las fuerzas aliadas sin ningún dique de carena entre Australia y Hawaii

El Mar de Coral y Midway: el punto de inflexión

Los japoneses, que ya dominaban una amplia área en la zona del Pacífico, pensaban en conquistar Australia .en mayo de 1942, Una flota nipona avanzó y tomó el puerto de Tulagi (Islas Salomón), y una segunda fuerza, superior a la primera, avanzaba hacia el sureste de Nueva Guinea. Esta flota fue interceptada por buques de exploración estadounidenses y comenzó la Batalla del Mar del Coral. Varios aviones americanos, salieron de sus portaaviones para bombardear a la flota japonesa. Japón perdió 3.500 hombres, 2 destructores, 2 portaaviones, numerosos buques y 100 aviones; Estados Unidos sufrió la pérdida de 65 aviones, 1 portaaviones y 1 destructor, y la pérdida de 540 soldados. La batalla del Mar del Coral fue la primera batalla de la Historia en la que combatieron directamente portaaviones en ambos bandos, así como la primera en la que las unidades navales nunca se vieron directamente ni estuvieron al alcance de su armamento artillero.

Japón continuó su avance por el pacífico sobre la isla de Midway. La flota aliada utilizó una máquina especial para decodificar las señales navales japonesas e interceptar un mensaje ultrasecreto. Así se enteraron del plan enemigo que consistía en bombardear la isla de Midway. Mientras los japoneses atacaban la isla con bombarderos, la flota aliada atacó por sorpresa a la japonesa y hundió muchos de sus barcos. Los japoneses perdieron cuatro portaaviones, un crucero pesado, 260 aviones y 3.052 hombres. Estados Unidos perdió un portaaviones, un destructor, 154 aviones y 250 hombres. Estas batallas marcaron un punto de inflexión en el avance japonés y tuvieron drásticas consecuencias para el trascurso de la guerra:

 

Consecuencias

Para Japón Para Estados Unidos
Cambio del escenario estratégico: de ahora en adelante los japoneses perderían gradualmente su eficacia en las posesiones logradas en el Pacífico por no poder defenderlas, antes del 4 de junio de 1942, Japón se paseaba invencible por el Indico, después del 4 de junio sus victorias estaban hipotecadas. La derrota japonesa demostró al alto mando estadounidense que el concepto del acorazado estaba muerto, y que las victorias dependerían de la aviación embarcada.
Pérdida del sentido de invencibilidad del Japón: el mal de victoria que se inculcó desde la guerra de 1905 con Rusia desapareció súbitamente el 4 de junio de 1942. La derrota sufrida se prendó tan intensamente en el alto mando japonés a tal extremo que se censuró estrictamente a la prensa y a los participantes de la batalla. La victoria permitió demostrar a los americanos que “se podía hacer el trabajo” con las herramientas necesarias.
Pérdida de capacidad ofensiva aeronaval: de ahora en adelante el Japón tendría que reconvertir nuevos buques para suplir a los portaaviones hundidos, en efecto, los acorazados clase Hyuga fueron reconvertidos en porta-hidroaviones, el Mogami tuvo el mismo destino, el tercero de los Yamato en construcción se convertiría en el portaaviones más grande del mundo en ese entonces, el Shinano Tanto las Hawai como la costa oeste de Norteamérica ya no estaría expuesta a los cañones embarcados del Japón.
Pérdida de las mejores naves, tripulaciones aéreas y pilotos experimentados, nunca más el Japón iba a tener el mismo potencial guerrero. Ganancia progresiva de la iniciativa estratégica militar y hegemónica del escenario del Pacífico.
Declinación de la estrella de Isoroku Yamamoto. Después de esta batalla la ascendencia de Yamamoto en los círculos estratégicos perdió fuerza. Midway constituyó la vuelta de mano por Pearl Harbor para los norteamericanos, la maquinaria industrial americana se volcó completamente en el esfuerzo de guerra.

 

Nueva Guinea y las islas Salomón

Las fuerzas terrestres japonesas continuaron avanzando en las Islas Salomón y en Nueva Guinea. Se enfrentaron a un inexperto batallón australiano que fue vencido con facilidad. Pero la marina aliada y 16.000 soldados de Estados Unidos asaltaron el 7 de agosto de 1942 la isla de Guadalcanal en las Islas Salomón, entonces ocupada por Japón. También fueron asaltadas simultáneamente las islas de Florida, Tulagi, Gavutu y Tanambogo.

Los japoneses estaban construyendo un aeropuerto en la isla, desde el cual podrían mandar aviones e interceptar las rutas marítimas entre EEUU y Australia Los estadounidenses, australianos y neozelandeses decidió atacar y tomar el aeropuerto antes de que estuviera terminado. Gracias al factor sorpresa, tomaron el aeropuerto casi sin oposición, finalizando las obras y bautizándolo con el nombre de Henderson Field. Pero lo que parecía una fácil victoria se complicó: los japoneses contraatacaron, y esta vez los sorprendidos fueron los aliados, que perdieron varios buques (de hecho, el 8 de agosto de 1942 los aliados sufrieron la mayor derrota naval de la guerra, después de Pearl Harbour, al perder 4 cruceros pesados en la Batalla de la isla de Savo)[9] y vieron interrumpidas sus rutas de suministros a la isla, aunque consiguieron conservar el aeropuerto, lo que, a la larga, acabaría siendo decisivo para su victoria. Unas treinta mil personas murieron en Guadalcanal. El infructuoso intento japonés de recuperar el aeropuerto acabó costándoles cerca de 24.000 muertos. Los 6.000 restantes fueron soldados aliados. No todos los muertos fueron de heridas de guerra: muchos de ellos murieron debido a la malaria y otras enfermedades tropicales. En este sentido, las tropas aliadas contaron con la ayuda de un mejor equipo médico. Pero en los finales del 1942, los Aliados, al mando del General Douglas MacArthur[10] tomaron las playas de Nueva Guinea en la batalla de Buna y Gona. Los japoneses se retiraron a los montes del centro de la isla. En marzo de 1943, la Junta de Jefes de estado mayor de EEUU. Aprobó el plan estratégico de Douglas MacArthur, conocido como Operación Cartwheel[11], cuyo objetivo era capturar la base principal japonesa en Rabaul a base de ocupar posiciones estratégicas para usarlas como bases avanzadas. Durante 1944 se modificó el plan general a fin de sobrepasar Rabaul y dejar sitiadas a las fuerzas japonesas fortificadas allí. Inicialmente la mayoría de las fuerzas de tierra eran australianas, pero se incorporó al teatro de operaciones una cantidad cada vez mayor de fuerzas norteamericanas, incluyendo el Sexto Ejército de los EEEUU (también conocido como Fuerza Alamo), y más adelante el Octavo Ejército

La guerra en Birmania

Los japoneses invadieron Birmania en 1942 e hicieron acuerdos con Aung San y su ejército Birmano, que creció espectacularmente y cambió varias veces de nombre por intereses japoneses, que además adiestraron muchas unidades de éste. Los japoneses ordenaron a Ba Maw formar un gobierno para declarar independiente a Birmania. Todo era ilusión y Ba Maw una marioneta y Aung San se vio desilusionado y buscando ayuda comunista. Aung San movilizó a su ejército y en contacto con los Aliados a través de los británicos, propició la revuelta de marzo de 1945 contra los japoneses.

El principio del fin / Saipán y la batalla naval de las Filipinas / La batalla del Golfo de Leyte

Estados Unidos continuó avanzando por las filipinas hasta llegar a la Isla de Leyte. Allí encontraron a la flota japonesa que intentaron repeler o destruir la flota aliada que se disponía a invadir Leyte. Aunque los japoneses emplearon tácticas kamikaze de un modo organizado, los Aliados consiguieron una contundente victoria frente a una muy inferior en número, prácticamente deshabilitándola para el resto de la guerra. La desproporción existente entre el números de aviones empleados por ambos bandos, la calidad de los mismos – claramente a favor de los Estados Unidos en 1944 -, además de la falta de pilotos experimentados en el bando japonés, marcaron decisivamente el resultado de la batalla. Los japoneses sufrieron bajas de 10.000 hombres, 4 portaaviones, 3 acorazados, 6 cruceros y 12 destructores; mientras que Estados Unidos perdió 3.500 soldados, 1 portaaviones, 1 crucero 2 portaaviones de escolta y 3 destructores.

El fin de la guerra/ Entrada en Japón

Los Estados Unidos habían liberado casi todas las islas del pacífico y estaban decididos a entrar en Japón. Pero los cazas americanos no podían volar desde las Islas Marianas hacia Tokio no tenían más de 3.000 kilómetros de autonomía. En la Isla de Iwo Jima los japoneses poseían radares que podían detectar el vuelo de los Cazas estadounidenses. El 9 de octubre de 1944, el mando de Estados Unidos acordó tomar medidas para invadir Iwo Jima, así se conseguiría eliminar los radares y se contaría con un aeropuerto para utilizarse como escala para cargar combustible y para aterrizajes de emergencia. La flota nipona había sido destruida en la Batalla del Golfo de Leyte[12] por lo que Japón no podía oponer resistencia por mar y la rendición era inminente. No obstante Japón quería llegar a un acuerdo de paz cediendo territorios, pero sin alterar la divinidad del emperador. Sin embargo, el objetivo final de los Estados Unidos era lograr la rendición incondicional de su oponente. Antes de que se produjera la invasión, la isla estuvo sometida a bombardeos por mar y aire durante tres meses. A pesar de este ataque, aún había algunos japoneses firmemente atrincherados en fortificaciones subterráneas, excavadas en el blando suelo volcánico. La batalla de Iwo Jima[13] tuvo lugar entre el 19 de febrero y el 26 de marzo de 1945. Más de 6.766 soldados de infantería de Marina de Estados Unidos murieron con el fin de arrebatar la isla a los japoneses; a su vez 18.000 japoneses murieron defendiendo la isla. Los Aliados continuaron su avance hasta la Isla de Okinawa, la mayor de las islas Ryukyu (al sur de las cuatro grandes islas de Japón). Los japoneses no podían ofrecer resistencia a la avanzada aliada y realizaron un ataque suicida contra la flota americana llamado Operación Ten-Gō. El acorazado japonés Yamato, el mayor del mundo, junto con otras nueve naves de guerra japonesas, embarcaron desde Japón para realizar un ataque suicida contra las Fuerzas Aliadas que estaban luchando en la batalla de Okinawa. Las fuerzas japonesas fueron interceptadas y destruidas casi en su totalidad por la supremacía aérea estadounidense desde sus portaaviones. El Yamato y otros cinco barcos japoneses fueron hundidos. La batalla, acontecida en la etapa culminante de la guerra, puso en evidencia la resolución de las autoridades japonesas de llevar al extremo los ataques kamikazes para detener el avance aliado hacia el archipiélago japonés llegando al sacrificio de una armada sin protección frente a los ataques aéreos masivos. Okinawa fue declarado segura por las fuerzas aliadas el 21 de junio de 1945 después de una aguerrida batalla.

El bombardeo atómico

El 10 de marzo de 1945 los aliados bombardearon Tokio pero Japón no tenía intención de rendirse, y, algunos dicen, que ya tenía preparado el contrarresto de la invasión estadounidense, hasta con civiles armados (incluso armas primitivas como herramientas agrícolas). El alto mando de Estados Unidos calculó que la invasión costaría cientos de miles de bajas, una cifra inaceptable para un país democrático; por lo que la invasión siguió posponiéndose. Pero en el corazón de Norteamérica se estaba gestando un arma que cambiaría las reglas de la guerra para siempre: la Bomba atómica, que se terminó a tiempo para ser lanzada sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945 causando la muerte de 120.000 personas. A pesar de este colosal ataque y un ultimátum, Japón no dio una respuesta, así que se lanzó otra sobre Nagasaki, tres días después, matando a 50.000 personas. El 14 de agosto de 1945, creyendo que habría una lluvia de bombas nucleares sobre todas sus poblaciones civiles, los japoneses aceptaron una rendición incondicional. Hay dos posturas sobre los Bombardeos en Hiroshima y Nagasaki. Algunos argumentan que Japón había estado tratando de rendirse desde hacía dos meses, pero Harry Truman se negaba, insistiendo en que sólo aceptaría una rendición absolutamente incondicional (algo que no pudo conseguir), pero de todos modos la prensa mundial presenciaba el momento en que Truman pedía la rendición, luego de ese momento pasaron 11 días de la detonación de la primera bomba sin recibir una rendición por parte nipona, inmediatamente después de la primera bomba tampoco se manifestó una rendición, por lo cual 48 horas después se detonó la 2ª bomba. La versión oficial dice que este bombardeo ahorró muertes, ya que una invasión habría costado a EE.UU. un millón de soldados estadounidenses, y muchos más japoneses. Además EE.UU. se justifica al hacer este bombardeo sin antes pedir una rendición por parte nipona, vengándose así de Japón, por haber atacado sin aviso Pearl Harbor y producirles cuantiosas bajas. Se dice también que los japoneses no se hubieran rendido nunca. Y que probablemente hubieran muerto millones de civiles si EE.UU. hubiera tenido que invadir Japón por medios convencionales.

La rendición japonesa

Japón se rindió después de los bombardeos atómicos el 14 de agosto de 1945 aceptando la rendición incondicional que anhelaban los Estados Unidos.

Texto traducido de la rendición japonesa.

“Nosotros aquí, actuando por orden de, y a nombre del Emperador de Japón, el Gobierno Japonés, y de los Cuarteles Generales Imperiales de Japón, aceptamos los términos establecidos en la declaración emitida por los dirigentes de los Gobiernos de los Estados Unidos, China y la Gran Bretaña el 26 de Julio de 1945 en Potsdam, y al que posteriormente se adhirió la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, las cuatro potencias que de aquí en adelante se referirán como las Potencias Aliadas. Aquí proclamamos, la rendición incondicional ante las Potencias Aliadas, de los Cuarteles Generales Imperiales y de todas las Fuerzas Armadas Japonesas y de todas las fuerzas armadas bajo el control japonés donde quiera que se encuentren. Aquí ordenamos a todas las fuerzas japonesas, donde quiera que se encuentren y al Pueblo Japonés, a cesar las hostilidades de aquí en adelante, a preservar y resguardar de daño a los barcos, aviones y la propiedad militar y civil y cumplir con todas las demandas que puedan ser impuestas por el Supremo Comandante de la Potencias Aliadas o por las Agencias del Gobierno Japonés bajo su dirección. Nosotros aquí ordenamos a los Cuarteles Generales Japoneses a emitir órdenes inmediatamente a los Comandantes de todas las Fuerzas Japonesas y a todas las fuerzas bajo control japonés, donde quiera que se encuentren a rendirse ellos mismos y todas las fuerzas bajo su control, incondicionalmente. Nosotros aquí ordenamos a todos los oficiales navales, militares y civiles a obedecer y hacer cumplir todas las proclamas, órdenes y directivas emanadas del Comandante Supremo por las Potencias Aliadas, y a cumplir esta rendición y emitir por sí mismo o por su autoridad las órdenes correspondientes y ordenamos a todos los oficiales a mantenerse en sus puestos y continuar sus obligaciones no beligerantes, a menos que sea específicamente relevado por sí mismo o por la autoridad. Nosotros aquí nos comprometemos a nombre del Emperador, del Gobierno Japonés y de sus sucesores, a llevar a cabo todas las provisiones de la Declaración de Potsdam, de buena fe, y a ejecutar cuanta orden y cuanta acción sea emitida por el Comandante Supremo de las Potencias Aliadas, con el propósito de dar efecto al cumplimiento de esta Declaración. Nosotros aquí ordenamos al Gobierno Imperial Japonés y a los Cuarteles Generales Imperiales Japoneses a liberar inmediatamente a todos los prisioneros de guerra aliados y a los civiles internados actualmente bajo control japonés y a tomar las medidas para su protección, cuidado, mantenimiento e inmediato transporte a los lugares que se indiquen. La autoridad del Emperador y del Gobierno Japonés de regir al estado estará sujeta al Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas, quien tomara las medidas necesarias que crea conveniente para llevar a efecto los términos de la rendición. Firmado en la Bahía de Tokio, Japón a las 09:04 en el Segundo día del mes de Septiembre de 1945. Aceptado en la Bahía de Tokio, Japón a las 09:04 en el Segundo día del mes de Septiembre de 1945, por los Estados Unidos, República de China, Reino Unido y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y en interés de las demás Naciones Unidas en guerra con el Japón”

[1] La batalla del Mar de Filipinas fue una batalla aeronaval que tuvo lugar durante la Campaña del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial, y que enfrentó a la Armada Imperial Japonesa y a la Armada de los Estados Unidos en el mar de Filipinas, cerca de las islas Marianas, entre el 19 y el 20 de junio de 1944, durante la ocupación por las tropas estadounidenses de la isla de Saipán (batalla de Saipán) para posteriormente invadir la isla de Tinian (batalla de Tinian), dos islas de las islas Marianas del Norte Esta batalla, que se enmarca en el cuadro de la operación Forager, finalizó con un completo desastre para las fuerzas japonesas, que perdieron la casi totalidad de su aviación naval embarcada, así como dos tercios de los portaaviones participantes en la batalla. Ello es así hasta el punto de que los pilotos estadounidenses acuñaron para esta batalla la expresión The Great Marianas Turkey Shoot (el tiro al pavo de las Marianas). De resultas de esta batalla, la Marina Imperial japonesa perdió la parte principal de su fuerza de combate en términos de aviación naval.

[2] La batalla del golfo de Leyte, también conocida como segunda batalla del mar de Filipinas, fue una batalla naval de la campaña del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Tuvo lugar en el golfo de Leyte, alrededor de la isla homónima de Leyte en Filipinas, desde el 23 al 26 de octubre de 1944 entre los Aliados y el Imperio japonés.

[3] Port Arthur, también conocida como Luyshun, es una ciudad-distrito bajo la administración directa de la ciudad-subprovincia de Dalian. Se ubica en el extremo sur de la punta de la península de Liaodong en el territorio de la actual República Popular China. A principios del siglo XX fue un puerto colonial ruso. El lugar es célebre por haber sido escenario de la batalla del mar Amarillo en el marco de la guerra ruso-japonesa entre 1904 y 1905

[4] La guerra ruso-japonesa, fue un conflicto surgido por las ambiciones imperialistas rivales del Imperio ruso y el Imperio del Japón en Manchuria y Corea. Los principales escenarios del conflicto fueron el área alrededor de la península de Liaodong y Mukden, los mares de Corea y Japón y el mar Amarillo

[5] La Masacre de Nankín o Nanking, conocida también como la Violación de Nankín, se refiere a los crímenes cometidos por el Ejército Imperial Japonés en Nankín (China), y sus alrededores, tras la caída de la capital de la República China frente a las tropas japonesas el 13 de diciembre de 1937

[6] El Boeing B-17 Flying Fortress es un famoso bombardero pesado cuatrimotor de la Segunda Guerra Mundial, fabricado desde 1935 y puesto en servicio en 1937 con el Cuerpo Aéreo del Ejército de los Estados Unidos (USAAC) y la Real Fuerza Aérea (RAF) del Reino Unido. Realizó miles de misiones con los Aliados durante la guerra, sobre todo en Europa, aunque también tomó parte en la campaña del Pacífico, demostrando ser uno de los más fiables bombarderos de la contienda, junto con el Consolidated B-24 Liberator. Las últimas versiones de este bombardero estaban armadas con 13 ametralladoras de 12,7 mm y podían cargar casi 8000 kg de bombas (dependiendo del modelo).

[7] El Curtiss P-36 Hawk, también conocido como Curtiss Model 75 Hawk, fue un avión de caza fabricado en Estados Unidos en los años 1930 por la Curtiss Aeroplane and Motor Company. Contemporáneo del Hawker Hurricane y del Messerschmitt Bf 109, el P-36 fue uno de los primeros de una nueva generación de aviones de combate de diseño monoplano, haciendo uso extensivo de metal en su construcción, y propulsados por un potente motor de explosión. Ya obsoleto al comenzar la Segunda Guerra Mundial y más conocido por ser el predecesor del Curtiss P-40, con las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos el P-36 solamente entró en combate de forma limitada. En cambio, fue ampliamente utilizado por el Ejército del Aire Francés y también por la Commonwealth británica (donde era conocido como Mohawk) y unidades aéreas chinas. Varias docenas de ellos también lucharon con la Fuerza Aérea Finlandesa contra la Fuerza Aérea Soviética. Con cerca de 1.000 aparatos construidos, el P-36 fue el mayor éxito comercial de la compañía Curtiss. Los prototipos YP-37 y XP-42 estaban basados en el P-36.

[8] El Curtiss P-40 Warhawk, es un caza estadounidense de la Segunda Guerra Mundial, culminación de la famosa familia de aviones Curtiss. En los momentos del inesperado ataque japonés a Pearl Harbour, era el caza estadounidense más importante desde el punto de vista numérico. Prestó servicio en primera línea a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial. La Commonwealth británica y la Fuerza Aérea Soviética usaron el nombre Tomahawk para sus modelos equivalentes a los P-40By P-40C, y el Kittyhawk para los equivalentes al P-40D y todas las versiones posteriores.

[9] La batalla de la isla de Savo, fue una batalla naval que tuvo lugar durante la campaña del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial entre la Armada Imperial Japonesa y fuerzas navales aliadas el 8 y 9 de agosto de 1942. Fue la primera gran batalla naval de la campaña de Guadalcanal

[10] Douglas MacArthur fue un militar estadounidense condecorado con la Medalla de Honor. Actuó como comandante supremo de las Fuerzas Aliadas en el Frente del Pacífico del Sur durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque perdió las Filipinas durante las fases iniciales de la lucha, lideró con éxito la defensa de Australia y la reconquista de Nueva Guinea, las Filipinas y Borneo. Era el jefe previsto para dirigir la invasión de Japón en noviembre de 1945, por lo que cuando el país se rindió, fue nombrado representante de los aliados en la ceremonia de rendición del 2 de septiembre. Supervisó la ocupación de Japón desde 1945 hasta 1951. Es el militar más condecorado de la historia de los Estados Unidos de América

[11] La Operación Cartwheel (1943-1944) fue una de las principales estrategias militares de los Aliados en la guerra del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial a operación fue destinada a neutralizar militarmente a las principales bases de Japón en Rabaul. La operación fue dirigida por el Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas en la Zona Sur del Pacífico Occidental, el general Douglas MacArthur. Las fuerzas aliadas participantes procedían de los EE. UU., Australia,  Nueva Zelanda, los Países Bajos y varias islas del Pacífico

[12] La batalla del golfo de Leyte, también conocida como segunda batalla del mar de Filipinas, fue una batalla naval de la campaña del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Tuvo lugar en el golfo de Leyte, alrededor de la isla homónima de Leyte en Filipinas, desde el 23 al 26 de octubre de 1944 entre los Aliados y el Imperio japonés

[13] La batalla de Iwo Jima, denominada en clave Operación Detachment, es el nombre que recibe uno de los combates más sangrientos de la Segunda Guerra Mundial, librado en la isla de Iwo Jima entre los infantes de marina de los Estados Unidos y las fuerzas del ejército del Imperio del Japón de febrero a marzo de 1945, durante la Guerra del Pacífico

Al término de los combates, los estadounidenses lograron conquistar la isla y controlar sus importantes campos de aviación. Sin embargo, durante la cruenta batalla se encontraron con la resistencia extrema de los japoneses, resistencia que supuso la muerte de la mayoría de sus combatientes.

En la cima del monte Suribachi de la isla, a los pocos días del inicio de los combates, el periodista Joe Rosenthal tomó una de las imágenes más difundidas de la Segunda Guerra Mundial, titulada Raising the Flag on Iwo Jima, galardonada con el premio Pulitzer, en la que se observa a varios marines empujando el mástil con el que erigieron la bandera estadounidense en aquel lugar. La posterior utilización publicitaria por parte del gobierno de los EE.UU. provocó una controversia sobre los protagonistas del episodio.

David Odalric de Caixal i Mata: Historiador Militar, experto en Geoestrategia Internacional y Terrorismo Yihadista. Director del Área de Seguridad y Defensa de INISEG (Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Nacional) Universidad Pegaso (Italia). Director del Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista (OCATRY). Asesor en Seguridad y Defensa en HERTA SECURITY. Miembro del Foro de Seguridad de Barcelona. Miembro del Comité de Expertos de la Sección de Derecho Militar y Seguridad del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Director de OSI INTELLIGENCE (Occidental Studies Institute-USA) Membership research projects in support of Veterans of the Armed Forces of the United Kindom. Membership in support of the AUSA (Association of the United States Army) Miembro de Honor de la Academia Europea de las Ciencias, Artes y Humanidades.