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Análisis Histórico-Militar de la Guerra de Vietnam

ANÁLISIS HISTÓRICO-MILITAR DE LA GUERRA DE VIETNAM: 40 AÑOS DESPUÉS DE LA RETIRADA NORTEAMERICANA DE SAIGÓN. 1975-2015

Profesor David Odalric de Caixal i Mata; Historiador, Analista en Historia Militar y Geoestategia Internacional; Director General de SECINDEF (Security, Intelligence & Defense) International Consulting (Israelí & Spanish Company); Profesor de Protocolo y Diplomacia del Vaticano, Derecho Premial Nobiliario e Historia Eclesiástica y Heráldica en la ESPRI (Escuela Superior Universitaria de Protocolo y Relaciones Institucionales de Cataluñala (Universidad Europea Miguel de Cervantes); Miembro del Grupo de Investigación del LSTE (Universidad Autónoma de Barcelona); Director del “Research Group First World War Centenary 1914-1918 InstitutoEuropeo de Seguridad y Defensa-Imperial War Museum”; Miembro del Grupo de Investigación “Observatorio del Mediterráneo: Italia en la Primera y Segunda Guerra Mundial, el Holocausto y la Guerra Fría” Università degli Studi di Bari.

El 27 de enero de este año, hizo 42 años de la firma de los acuerdos de Paz de París de 1973, que ponía punto y final a la Guerra de Vietnam, al menos en cuanto a la participación de Estados Unidos. Vietnam del Norte y Vietnam del Sur todavía seguirían luchando hasta 1975, cuando Saigón cayó en poder del vecino comunista del norte. Este conflicto propio de la Guerra Fría supuso la primera derrota militar de Estados Unidos, que había entrado en la contienda de forma directa en 1965 con la llegada de un contingente de Marines a la base de Da Nang. Sin embargo, ya en 1964, año oficial del inicio de la guerra, Estados Unidos había protagonizado alguna operación de combate naval en el Golfo de Tonkin contra las fuerzas de Vietnam del Norte.

La Guerra de Vietnam, fue un conflicto en la península de Indochina que tuvo lugar entre mediados de los cincuenta y mediados de los setenta y que enfrentó a los EE.UU. y el gobierno de Vietnam del Sur por un lado, contra Vietnam del Norte y las guerrillas comunistas que actuaban en Vietnam del Sur por otro. La guerra terminó extendiéndose también a Laos y Camboya. La guerra del Vietnam fue la más larga de la historia norteamericana, supuso para este país una experiencia de fracaso y frustración, constituyendo, sin lugar a dudas, el más serio fracaso de EE.UU. en la guerra fría. El conflicto comenzó por un intento de unificar las dos “Vietnam” en un único país controlado por un gobierno comunista aliado de la URSS y China. Lo anterior, unido a una sucesión de gobiernos apoyados por Estados Unidos, provocó el levantamiento de varios grupos comunistas apoyados por la entonces Unión Soviética y la China de Mao, que se unieron bajo el auto denominado “Frente de Liberación Nacional”, Viet Cong. La guerra se dividió en cuatro momentos: la inicial, con pérdidas de territorio por Saigón; una segunda protagonizada por la entrada masiva de los Estados Unidos donde recuperó parte de lo perdido; una tercera, tras los sucesos de 1968, caracterizada por la retirada progresiva estadounidense y la última, iniciada con los Acuerdos de paz de París en 1973, protagonizada por el avance paulatino del FNL y el Ejército de la República Democrática de Vietnam.

Los helicópteros fueron una parte esencial en las operaciones aéreas y terrestres de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam. Aquí miembros del 2º Batallón, 14º Regimiento de Infantería transportados por helicópteros UH-1D desde el área de plantación de caucho de Filhol, Vietnam, en 1966.

El inicio de la implicación americana se remonta a inicios de los cincuenta cuando apoyaron los desesperados intentos de Francia por mantener su presencia colonial en Indochina frente a las fuerzas comunistas del Vietminh. La derrota francesa y los Acuerdos de Ginebra de 1954, que consagraron la partición de Vietnam en dos, llevaron a que Washington volcara su apoyo en el régimen anticomunista de Vgo Dinh Diem en Vietnam del Sur que hacía frente al Vietnam del Norte comunista, apoyado por la URSS. Estados Unidos entró en la Guerra de Vietnam para evitar que el sudeste asiático quedase dominado por el bloque comunista. Por ese motivo apoyó a Vietnam del Sur frente a Vietnam del Norte, además de por defender importantes negocios en la zona, rica en materias primas. Los primeros soldados que acudieron al conflicto fueron, en su mayoría, de las clases bajas de la sociedad, algo que fue tónica general durante esa guerra. Estados Unidos confiaba en derrotar con relativa rapidez a Vietnam del Norte. No en vano era el país que había salido victorioso de dos guerras mundiales. Gracias al empleo masivo de helicópteros, Estados unidos logró varias victorias claras al principio de la guerra. La potencia de fuego de estos vehículos, unida a la artillería, dio la iniciativa en la guerra a los soldados estadounidenses. El UH-1 fue durante mucho tiempo un símbolo de la participación de Estados Unidos en el Sudeste Asiático en general y en Vietnam en particular, y como resultado de ese conflicto se convirtió en uno de los helicópteros más reconocidos del mundo. En Vietnam las principales misiones realizadas por el Huey incluyeron soporte general, asalto aéreo, transporte de carga, evacuación médica, búsqueda y rescate, guerra electrónica, y posteriormente, ataque a tierra. Durante el conflicto, el helicóptero fue evolucionando notablemente hacia una versión más larga basada en el Modelo 205. Esta versión fue inicialmente designada como UH-1D y comenzó a volar a partir del año 1963.

Durante el servicio en la Guerra de Vietnam, el UH-1 fue usado para varios propósitos y en varias condiciones para cada tarea. Al principio los UH-1 de transporte de tropas fueron designados como equipos Blue (Azul) y, por tanto, las tropas transportadas en esos Huey como Blues (Azules), los Huey de reconocimiento u observación fueron equipos White (Blanco) y los Huey de ataque equipos Red (Rojo). Sin embargo, durante el desarrollo del conflicto las tácticas usadas por los militares evolucionaron y los equipos fueron mezclados para obtener resultados más efectivos. De esta forma, los equipos Purple (Morado) con uno o dos Blue (Azul) de transporte descargando tropas y un equipo Red (Rojo) de ataque que proporcionaba protección hasta que las tropas pudieran defenderse. Otro equipo muy efectivo fue el equipo de reconocimiento/ataque Pink (Rosa), que ofreció la capacidad de llevar a cabo los ataques en áreas dónde se sabía que el enemigo estaba presente pero no se sabía el punto exacto. Los equipos de reconocimiento/ataque (Pink) estaban formados por equipos “cazador-matador” (en inglés: hunter-killer) de helicópteros UH-1 Iroquois volando junto a helicópteros de observación, estos fueron el Bell OH-58 Kiowa y el Hughes OH-6 Cayuse. La forma de operar de estos equipos de parejas era: mientras el observador volaba lento y bajo para descubrir a los enemigos, el UH-1 artillado disparaba a los enemigos descubiertos.

Durante el curso de la guerra, el UH-1 pasó por numerosas actualizaciones. Cada uno de los modelos “A”, “B” y “C” (fuselaje corto, Bell 204) y de los modelos “D” y “H” (fuselaje alargado, Bell 205) había mejorado el rendimiento y capacidad de transportar carga. Los UH-1B y C realizaron el papel de helicoptero artillado y algunas labores de transporte hasta 1967, cuando el nuevo AH-1 Cobra entró en escena. El Cobra, un helicoptero de ataque basado en el UH-1, era más rápido, de perfil estrecho, más difícil de atinar, y capaz de cargar más armamento. El incremento y sofisticación de las defensas antiaéreas del Ejército de Vietnam del Norte hizo que continuar con los helicópteros artillados basados en el UH-1 fuese impracticable, y después de que el Cobra fuera adoptado como el helicóptero de ataque principal del Ejército. Los devotos del UH-1 en el papel de helicóptero artillado citan su habilidad para actuar como evacuación improvisada si era necesario, así como las superiores capacidades observacionales de la gran cabina del Huey, que permitía a los artilleros de puerta disparar hacia atrás y los laterales del helicóptero


Un helicóptero UH-1D de la Fuerza Aérea de Vietnam del Sur (VNAF) cubre a personal del 211º Escuadrón de Helicópteros de la VNAF en un combate de asalto en el área del Delta del Mekong. 18 de julio de 1970.

La corrupción de Diem hizo a su régimen crecientemente impopular y finalmente fue derrocado y asesinado por sus propios militares en 1963. Mientras tanto se había creado en Vietnam del Sur el Frente Nacional de Liberación (FNL) donde se aglutinaba toda la oposición incluyendo los comunistas. En 1964, la situación parecía desesperada para Vietnam del Sur. EE.UU., alegando como justificación el incidente de Tonkín contra su destructor Maddox el 2 de agosto de 1964, inició una intervención abierta. Se pasó de 4000 soldados norteamericanos en 1962 a casi 500.000 en 1967. Los bombardeos masivos, el uso de agentes químicos, la crueldad de la primera guerra retrasmitida por los medios de comunicación hicieron enormemente impopular la política de EE.UU. en el Tercer Mundo, el bloque comunista y en partes significativas de la opinión pública occidental. Dentro del propio país, la oposición a la guerra se extendió entre la juventud ligándose a movimientos contra el sistema, como el movimiento “hippie”.

Tras la ofensiva vietnamita del Têt en 1968, el presidente Johnson decidió el progresivo desvinculamiento del conflicto y la búsqueda de una solución negociada. Tras una compleja fase de negociaciones y enfrentamientos militares, se firmó en París en enero de 1973 un acuerdo de paz. En agosto de 1973, el Congreso norteamericano prohibió cualquier reanudación de la intervención norteamericana. La retirada de las tropas estadounidenses hizo que el régimen de Vietnam del Sur se derrumbara inmediatamente. Todo concluyó con la toma de Saigón y la posterior unificación del país el 2 de julio de 1976 bajo el nombre de la República Socialista de Vietnam. Las tres primeras etapas se distinguieron por transcurrir sin la formación de las tradicionales líneas de frente, donde proliferaron acciones terroristas y la guerra de guerrillas, frente a las misiones de «búsqueda y destrucción», el uso de bombardeos masivos y el empleo extensivo de armas químicas, por parte de los Estados Unidos. La última fase fue una guerra convencional. Pero el fin de la contienda solo resultó una pausa en los enfrentamientos de Indochina.

Después se producirían las invasiones de Camboya y Laos por Vietnam y de este por China. Por el contrario Estados Unidos vivió un repliegue de la política exterior. La cobertura de la contienda realizada por los medios de comunicación fue permanente, estando considerado como el primer conflicto televisado de la Historia. Esto permitió la denuncia de las frecuentes violaciones y abusos contra los Derechos Humanos cometidos por los dos bandos. Pero se discute si dicha cobertura constituyó la causa principal de la creciente oposición de parte de la opinión pública occidental hacia la intervención estadounidense, lo que unido a ser la primera derrota militar de los Estados Unidos, creó un sentimiento de mala conciencia en el pueblo estadounidense, el llamado Sindrome de Vietnam, por considerar haber librado una guerra injusta. El Síndrome dio paso a un movimiento pacifista y se prolongó hasta los mandatos de Ronald Reagan. La Guerra de Vietnam se convirtió en un icono, y aún hoy lo sigue siendo de los grupos sociales y partidos de izquierda de gran parte del mundo. Al reconstruir el escenario los historiadores se siguen haciendo la pregunta ¿el presidente Johnson arrastró a EEUU a la guerra o se vio arrastrado por sus consejeros? El primer punto de vista es defendido por Schell (1988, p. 28), para quien Vietnam del Sur no quería la guerra, sino la reunificación. Fueron los temores estadounidenses quienes le llevaron a continuar un enfrentamiento hasta la derrota total. La otra línea de pensamiento la soportan autores como el ex consejero presidencial John Kenneth Galbraith para quien Johnson no deseaba inmiscuirse tanto en Vietnam, pero el peso de sus consejeros para que interviniese fue demasiado grande

En 1975, a los refugiados ya no les quedaban sitios a donde ir. En la imagen, evacuados survietnamitas atravesando la cubierta de un navío estadounidense durante la operación “Frequent Wind” en abril de 1975, para su posterior transferencia hacia Filipinas o la base de Camp Pendleton, California.

Para Largo Alonso (2002, p. 6) entre otros, Estados Unidos en general y su ejército en particular tuvieron buena parte de culpa. Pese al extraordinario esfuerzo realizado y a la sensación inicial de triunfo, Estados Unidos no comprendió del todo el tipo de guerra y el tipo de pueblo contra quien luchaba. Así aquel atacaba donde su enemigo podía encajar mejor los golpes, en las bajas humanas, mientras se desgastaba un poco más cada vez. Una línea de pensamiento similar la defendió Robert McNamara quien, pese a ser uno los primeros y más fervientes defensores de la intervención, comenzó a tener dudas en 1966 y a plantearse abiertamente la imposibilidad de ganar ya en 1967. Según él, la iniciativa de los combates la llevaban los comunistas; ellos podían elegir cuantas bajas sufrir y cuantas infringir a sus oponentes, de esta forma:

Mantendrán sus pérdidas un nivel lo suficientemente bajo como para poder aguantar indefinidamente; pero lo suficientemente alto para tentarnos a aumentar nuestras fuerzas hasta el extremo de que la opinión pública estadounidense rechace la guerra.

Robert McNamara

La CIA mantuvo una opinión similar al postular la imposibilidad de ganar el conflicto por medios únicamente militares. Esta incomprensión se palpa en las continuas estadísticas e informes cuantitativos solicitados y manejados por los mandos, en varios casos exagerando los resultados, pero sin prestar excesiva atención a los discursos de los dirigentes comunistas. Ni ganándose la confianza de los aldeanos, quienes podían proporcionarles buena información. Así los militares estadounidenses se comportaban como en cualquier guerra convencional, donde lo importante son los datos del potencial enemigo, en lugar de una guerra de guerrillas, donde lo vital es separar a los guerrilleros del apoyo popular. Al abandonar este aspecto algunos problemas no disminuyeron sino lo contrario:

La zona desmilitarizada: Línea McNamara
El Triángulo de Hierro, una zona a 50 km de Saigón repleta de túneles llenos de guerrilleros y soldados del EVN, nunca fue conocida del todo ni desmantelada, constituyendo una daga sobre la capital del Sur, a medio camino entre los refugios seguros en Camboya
La , agosto de 1966, resultó el ejemplo de una gran operación montada para localizar y destruir refugios y unidades enemigas; pero un fracaso por no contar con buena información. Los soldados de la 196ª División de Infantería Ligera no lograron cercar a los comunistas que huyeron a Camboya.
La Operación Cedar Falls, enero de 1967, consiguió librar algunos combates; pero el FNL logró desaparecer. Se capturó gran cantidad de material y se destruyeron muchos túneles, pero el grueso de las fuerzas guerrilleras se zafó del ataque.
El Ejército de Estados Unidos defendió su actuación alegando que había luchado bien. Según ellos, fueron otros factores como las restricciones impuestas por los políticos o la creación de una larga cadena logística las que contribuyeron decididamente a la derrota. Por su parte Harry G. Summers (1995) los culpan de la derrota, no tanto por combatir bien o mal; sino por no haber suministrado al ejecutivo estadounidense información precisa de cómo ganar la guerra, además de no haber plasmado correctamente la situación vivida. En este caso Guerrero et al. (1988, p. 318 ) hacen ver que muchas veces ni el propio Ejército conocía dicha situación. Pese a las toneladas de documentos incautados al enemigo en las distintas operaciones, a la dispersión de miles de sensores por la selva, al empleo de los muy sofisticados, para la época, ordenadores de tercera generación, el uso masivo de fotografía aérea y por satélite, no se llegó a conocer la situación real. Las distintas agencias de inteligencia, hasta quince a veces, no fueron conscientes de los preparativos para la Ofensiva del Tet, ni la magnitud de los complejos de túneles que tanto ayudaron a ella, ni la existencia o no de un cuartel general del EVN en territorio survietnamita… Así se llegaba en muchas ocasiones a situaciones donde los agentes marcaban como blancos importantes lugares que no sabían realmente si lo eran o no; pero que en caso de serlo les haría subir puntos. Naturalmente esos lugares debían ser inspeccionados por la infantería, que se jugaba la vida por los agentes, en lugar de trabajar estos para evitar esos riesgos.

Un infante de marina estadounidense, armado con un M16A1, observa un helicóptero de evacuación.

También se ha indicado la diferencia económica entre los combatientes. Para los hombres provenientes de regiones templadas, la jungla les puede resultar un lugar hostil, amiga de sus enemigos y enemiga suya, como creían los británicos en Birmania durante la Segunda Guerra Mundial. Los vietnamitas debían alimentarse de serpientes, ratas, lagartos y, cuando había suerte, arroz; por esta razón, podían sobrevivir de la selva cuando los alimentos faltaban sin que se resintiera su moral y cuando aquellos llegaban, se vivían momentos de euforia y satisfacción. Mientras, veían a los estadounidenses disfrutar de todo tipo de manjares, disponer de abundante dinero y recibir incluso cervezas frías en pleno campo, lo cual aumentaba la distancia con sus aliados y el odio de sus enemigos. Otro factor apuntado en varias ocasiones fue la presencia de la prensa y su influencia negativa en la opinión pública. En 1965 la mayoría de los estadounidenses estaban a favor de la intervención, no fue hasta 1968 cuando los porcentajes comenzaron a invertirse. La publicación de las matanzas como la de My Lay, la presencia casi constante de la guerra en los informativos nocturnos, la revelación de los bombardeos secretos, las acciones del movimiento pacifista hablando con conocimiento de causa por tener a veteranos en sus filas o las declaraciones de algunos políticos cambiando de actitud, caso del propio McNamara, fueron presentando a la Guerra como algo injusto; siendo la subsiguiente falta de apoyo popular decisiva para la derrota. Por su parte, Summers (1995) indica que no se puede perder lo que nunca se tuvo. Según él, las operaciones en Vietnam comenzaron sin consultar al pueblo estadounidense, pues la autorización del Congreso era para intervenir en los “alrededores de las bases”, y cuando se solicitó el apoyo de la opinión pública esta se negó a concederlo, sorprendiendo a unos dirigentes convencidos de pisar la antesala de la Tercera Guerra Mundial. Schell (1988, p. 21) y otros autores indican que lo determinante fue la voluntad o falta de voluntad del Sur para existir como país. Los soldados del Sur estaban muy poco motivados, mientras la moral en el FLN y el EVN era muy alta, pese a ser confundida en ocasiones por los estadounidenses con fanatismo o ejemplos del desprecio de los líderes comunistas hacia su pueblo. Aunque es cierto que ambos Vietnam eran dictaduras y que fueron muy comunes los casos de atrocidades por parte del EVN y el FLN, tenían un gran deseo de vencer y una fe de hierro en sus sacrificios